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Un estudio recién dado a conocer da cuenta de que el antidepresivo agomelatina -que modifica los ciclos sueño-vigilia - es eficaz para el tratamiento de la depresión grave, al regular el estado de ánimo y, simultáneamente, mejora la calidad del sueño.
La revista The Lancet publica que la agomelatina se constituye a base de melatonina y que acaba de ser aprobada en Europa y Australia para afrontar la depresión; en tanto, en Estados Unidos todavía se halla sometida a pruebas para regular su puesta en el mercado.
La investigadora que realizó la evaluación, Naomi L. Rogers, dijo en el artículo aparecido en la revista que “cada vez se adjudica mayor reconocimiento a un vínculo importante entre la depresión y los trastornos del sueño”, en el marco, estos últimos, del ciclo denominado ritmo circadiano.
La mayoría de la gente depresiva se queja de tener problemas con el sueño, manifiesta que le cuesta conciliarlo o que duerme en forma irregular, se despierta tras dormir poco y, en general, sufre fatiga durante el día.
“Los trastornos circadianos coexisten en la mayoría de los trastornos psiquiátricos y del estado de ánimo, especialmente la depresión”, comentó la autora.
“Ahora sabemos que si se alivian los síntomas del sueño, se consigue comúnmente que las personas mejoren su estado de ánimo y calidad de vida”, agregó.
De igual modo que las terapias realizadas únicamente con la melatonina para hacer frente a las dificultades para dormir, la agomelatina se une a receptores claves del cerebro que regulan el sistema circadiano.
Pero, a diferencia de la melatonina, es una medicación única porque además “bloquea los receptores de la sustancia química serotonina, que ayuda a regular el estado anímico”.
Rogers indicó que “el efecto antidepresivo parece ser el resultado de la combinación entre la unión de la melatonina y el bloqueo de la serotonina”.
Con la compañía del psiquiatra Ian B. Hickie, de la Universidad de Sydney, Rogers analizó varios estudios en los que se comparaban la agomelatina y otros medicamentos, o un placebo, para atacar el estado depresivo.
Los profesionales encontraron que la agomelatina reunía la misma eficacia que muchos de los fármacos habitualmente recetados con la función de “inhibir selectivamente la recaptación de la serotonina”, tales como Effexor, Prozac y Zoloft.
Al trazar la comparación con el placebo, 24% versus 50% de pacientes que consumían agomelatina padecieron una recaída en el transcurso de la observación.
Sin embargo, los participantes evaluados señalaron que habían mejorado la calidad de su sueño y que vieron reducidas las interrupciones o despertares.
En noviembre pasado, los citados especialistas de la Ohio State University destacaron que -en los individuos con antecedentes de depresión- existía un aumento de la actividad de los genes reguladores del ritmo circadiano.
Otro investigador, Jean-Philippe Gouin, PhD, psicólogo residente de Rush University Medical Center, dedujo que una sobre exposición de estos genes “podría ser un marcador de la debilidad suficiente para adquirir una depresión”, lo que no significa necesariamente que la actividad genética relacionada con el ritmo circadiano produzca la enfermedad.
“Podría ser que la vulnerabilidad de orden genético se presente en algunas de las personas con depresión, pero no en todas”, añadió. “Si este fuera el caso, los pacientes alcanzarían a responder mejor a los medicamentos que modifican el sistema circadiano”.
Se diagnostica si una persona reúne cinco o más síntomas depresivos durante al menos dos semanas.
Los síntomas son:
La depresión llega a concentrar ira y desmotivación. La toma de alcohol o sustancias ilícitas es más probable que ocurra.
Se compone de neurotransmisores localizados en varias regiones del sistema nervioso central y que se relacionan mucho con el estado de ánimo. Interviene en la generación de angustia, ansiedad, miedo, agresividad, problemas alimenticios e inducción del sueño.
Más fuentes: Novel melatonin-based therapies: potential advances in the treatment of major depression, The Lancet.
Little A. Treatment-resistant depression. Am Fam Physician. 2009;80:167-172.
"Serotonin", Syd Baumel, 1999, ed: McGraw-Hill Professional