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El mayor y último estudio genómico sobre uno los tipos de cáncer infantil maligno más frecuente, denominado neuroblastoma, ha confirmado que presenta muy pocas mutaciones genéticas recurrentes, aunque suficientes para que las células tumorales sigan evolucionando en el transcurso de la enfermedad, al punto de generar otras mutaciones del mismo orden que acaban complicando las terapias personalizadas.
Consideran dificultoso que se convierta en benigno
Si bien su causa es desconocida, hasta ahora se había depositado la esperanza en que el tumor a edades tempranas se fuera por sí solo, o se convirtiera en benigno (ganglioneuroma), con la posibilidad de extirparlo quirúrgicamente sin consecuencias posteriores, o bien que desapareciese con tratamientos convencionales.
Complicaciones genéticas
Se analizó el ADN de 240 menores con neuroblastoma de alta riesgo a cargo de de científicos del Centro de Investigación en Cáncer del Hospital Infantil de Philadelphia (CHOP, en sus siglas en inglés), en Estados Unidos.
De un artículo publicado en la revista 'Nature Genetics' se desprenden las dificultades que provocan las mutaciones genéticas, tras compararse el código genético de las células tumorales con las sanas de cada paciente.
Gen ALK
Investigaciones anteriores habían constatado algunas mutaciones factibles de vincularse con el surgimiento de los tumores, como el gen ALK, ofreciéndose en esa ocasión tratamientos adaptados a este perfil.
Secuenciación de ADN
Pero ahora, los expertos han constado que prosiguió la mutación del 10% de dicho gen, lo que obliga a determinar una atención farmacológica contundente a través de la secuenciación del ADN.
Revelan mutaciones raras
Asimismo, los autores observaron que la falta de oncogenes alterados ha dado lugar a mutaciones raras de línea germinal, variaciones en el número de copias y epigenéticas en la evolución del tumor.
Qué es el neuroblastoma
Es un tumor sólido que representa entre el 10 y el 15 por ciento de todos los fallecimientos cancerígenos infantiles antes de los cinco años de edad.
Ataca muchas áreas del cuerpo y tejidos que forman el sistema nervioso simpático: la parte que controla funciones del organismo como la periodicidad cardíaca, la presión arterial, la digestión y los niveles de ciertas hormonas.
La mayoría de los neuroblastomas comienza en el abdomen, en las glándulas suprarrenales o cerca de la médula espinal o en el tórax.
También se disemina en los huesos (cara, cráneo, pelvis, hombros, brazos y piernas), médula ósea, hígado, ganglios linfáticos, piel y alrededor de los ojos (órbitas).
Los primeros síntomas suelen ser fiebre, una sensación de malestar general y dolor. Asimismo, el pequeño sufre inapetencia, pérdida de peso y diarrea.
Otros síntomas dependen del sitio del tumor y abarcan:
* Dolor o sensibilidad en los huesos (si el cáncer se extiende en la masa ósea)
* Dificultad respiratoria o tos crónica (si el cáncer invade el tórax)
* Agrandamiento del abdomen (por un tumor grande o exceso de líquido)
* Piel sonrojada, enrojecida
* Piel pálida y de color azul alrededor de los ojos
* Sudoración profusa
* Pulso acelerado (taquicardia)
Los problemas del cerebro y del sistema nervioso son:
* Incapacidad para vaciar la vejiga
* Pérdida del movimiento (parálisis) en cadera, piernas o pies
* Problemas con el equilibrio
* Movimientos incontrolables del ojo y de las piernas, conocido como "ojos y pies danzantes".
* Hígado agrandado
* Ganglios linfáticos inflamados
* Metástasis
* Daño o quebranto de la función del órgano u órganos involucrados
*Insuficiencia renal o hepática
*Merma notable de las células sanguíneas producidas por la médula ósea
*Disminución de la resistencia a infecciones
*Insuficiencias de sistemas orgánicos
Otra fuente consultada: Dome JS, Rodriguez-Galindo C, Spunt SL, Santana VM. Pediatric Solid Tumors. In: Abeloff MD, Armitage JO, Niederhuber JE, Kastan MB, McKenna WG, eds. Clinical Oncology.