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Los pacientes con cirrosis y encefalopatía hepática, logran mejorar su estado cognitivo con un simulador de conducción: la rifaximina, de acuerdo a un nuevo estudio difundido en Gastroenterology.
"Es muy alentadora la aplicación de la rifaximina (Xifaxan) ya que permite corregir las deficiencias cognitivas , lo que da lugar a una mejoría en la habilidad para conducir automóviles", explicó el doctor Jasmohan S. Bajaj, autor de la investigación.
Pese a las primeras conclusiones favorables, el autor señaló la necesidad de profundizar estudios en este orden, de manera de garantizar que el fármaco asegure un manejo automovilístico sin peligros.
El equipo de Bajaj, de la Universidad Virginia Commonwealth, en Richmond, comentó que los pacientes con estos trastornos sufren una disfunción en el conocimiento, viéndose alteradas sus habilidades para conducir un automóvil, lo cual implica su exposición a incurrir en infracciones y a desconocer sus propias limitaciones.
La encefalopatía hepática es un síndrome de alteración mental que aparece en pacientes con insuficiencia hepática aguda o crónica. En tanto, la cirrosis es una enfermedad crónica del hígado que lleva a la muerte progresiva del tejido hepático y a su sustitución por tejido fibroso, ocasionando que este órgano no se desintoxique, sufra sangrados, provoque acumulación de líquido en el abdomen y várices esofágicas, con alteraciones cerebrales como somnolencia y desorientación, sumándose hemorragia digestiva severa.
Los expertos suministraron al azar, a un total de 42 pacientes, una dosis de 550 miligramos de rifaximina o de placebo dos veces por día.
En ocho semanas, los pacientes tratados con rifaximina mejoraron significativamente al evitar errores de conducción (76 versus 31 por ciento).
Lo mismo sucedió con el uso de la velocidad (81 versus 33 por ciento) y la realización de giros no permitidos (62 versus 19 por ciento). No varió significativamente la cantidad de colisiones.
Además, el rendimiento cognitivo mejoró en el 91 por ciento del grupo que recibió la medicación, comparado con el 61 por ciento del grupo de control.
También se observó una superación significativa en el perfil psicosocial de quienes consumieron rifaximina, según la escala llamada Perfil de Impacto de la Enfermedad, aunque no se constataron otros cambios.
Lo que sí aumentó fue la citoquina antiinflamatoria interleukina 10, única alteración experimentada en los marcadores de sangre del grupo tratado con dicha medicación.
La conclusión del equipo fue la siguiente: este fármaco prueba que se logran resultados clínicamente importantes, como la conducción de un automóvil.
Otras fuentes: A. Mesejo, M. Juan y A. Serrano
Servicio de Medicina Intensiva. Hospital Clínico Universitario de Valencia. Valencia. España