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La dilatación y contracción de la pupila no sólo es una respuesta a la luminosidad, contrayéndose la retina al exponerse a la luz y dilatándose en un sitio más oscuro, sino que también esta reacción ocurre frente a imágenes con contenido emocional.
Entonces, a más de mecanismo subcorticales reflejos, la pupila depende de la información afectiva que registra.
Ante estímulos con validez emocional negativa, el diámetro de dilatación pupilar es mayor que cuando existe información positiva que, a la vez, supera a datos neutros. Estos conceptos fueron expuestos por el doctor Enzo Brunetti, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.
Añadió el experto que probablemente el mecanismo es consecuencia de la activación de un sistema de alerta general frente a un peligro o una circunstancia adversa, que lleva al individuo a escapar o luchar.
Por su parte, los investigadores chilenos, encabezados por el doctor Pedro Maldonado, se hallan analizando el procesamiento de imágenes en sujetos normales, acompañándose de tests neuropsicológicos y electroencefalograma. El objetivo final sería ampliar detalles que se involucren con patologías psiquiátricas y neurológicas a partir del denominador común de los trastornos afectivos y según cómo repercuten las imágenes.
Comentó Brunetti: “estamos tratando de cuantificar la correlación entre el tono hedónico, es decir la capacidad de experimentar placer o displacer y el estímulo".
Asimismo, han colocado un equipo llamado Eye Tracker (similar a unos anteojos con cámaras) que efectuó el seguimiento ocular. Se captó la dirección de la mirada a cada milisegundo y se midió el diámetro de la pupila mientras la persona era estimulada.
"En los 25 sujetos sanos, se encontraron curvas de dilatación pupilar mayores ante imágenes con contenido negativo”, destacó Brunetti.
“El hecho es significativamente interesante dado que estas enfermedades carecen de marcadores biológicos específicos y dependen por completo del diagnosticó clínico”, agregó.
Con el uso del marcador endofenotípico se podría precisar y predecir, con un puntaje bajo en los tests de hedonía, un síntoma común en pacientes que sufren depresión y aplanamiento afectivo, los que deberían reunir una menor dilatación pupilar.
En tanto, el doctor Hernán Silva, director de Investigación de la Clínica Psiquiátrica de la U. de Chile, afirmó: "La exploración de los movimientos oculares puede favorecer una delimitación más clara de enfermedades psiquiátricas, tales como los trastornos del ánimo o esquizofrenia, y también ciertos cuadros neurológicos, como la enfermedad de Tourette. De ahí que esta evaluación tan novedosa nos tenga muy entusiasmados".
Este síndrome es caracterizado por movimientos repetitivos, estereotipados e involuntarios y la emisión de sonidos vocales llamados tics.
Los primeros síntomas surgen casi siempre a partir de la niñez, iniciándose generalmente entre los 7 y 10 años de edad. Los varones son más afectados que las mujeres.
Puede manifestarse como condición crónica; la mayoría de las personas presentan los síntomas más severos durante los primeros años de adolescencia y van mejorando al avanzar hacia la adolescencia y posteriormente en la madurez.