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La Asociación Americana de Diabetes recomienda que hay que reconocer los tipos de hidratos de carbono claves y la cantidad que precisa el organismo para mantener los niveles adecuados de glucemia en sangre.
Aconseja que se ingieran aproximadamente: 50% a 55% de hidratos de carbono, en el marco del valor calórico total; esto vale tanto para personas sanas como diabéticas, aunque en este último caso, siempre hay que respetar las indicaciones del médico tratante.
A partir de una base de valor calórico diario de 2 mil calorías, la gente puede comer un máximo de 250 gramos de hidratos de carbono por día, pero repartidos en todas las comidas.
Las cantidades son similares para quienes tienen o no diabetes; no obstante, la gran diferencia se halla en la calidad de los carbohidratos o hidratos de carbono.
Los glúcidos, hidratos de carbono o carbohidratos, se clasifican -entre otras formas-, teniendo en cuenta el tiempo que insumen para su asimilación intestinal en el transcurso del proceso de digestión.
Se dividen en simples: glucosa, sacarosa ó azúcar común, de absorción más rápida y los complejos (cereales, tubérculos, legumbres), de acción más lenta.
Según la velocidad, se agrupan conforme a los efectos que provocan sobre la concentración de glucosa en la sangre.
El objetivo es que la incorporación de alimentos al organismo resulte lo más lento posible, de modo de conservar la glucemia constante, sin irregularidades.
Los hidratos de carbono simples se absorben rápidamente, por lo que ejercen mayor impacto sobre la glucemia. Son los azúcares y los alimentos que los poseen: tortas, repostería, mermeladas, golosinas, chocolates, helados, galletitas, entre otros.
En cambio, los hidratos de carbono complejos necesitan que se desintegren previamente, a través del sistema digestivo, para su posterior absorción.
Se trata de un proceso lento y responsable para que este tipo de hidratos llegue a la circulación sanguínea, lenta y gradualmente. Los productos correspondientes son los cereales, legumbres, pastas, frutas, papa, batata.
Es importante conocer todas las situaciones y/o etapas que demoran la digestión de los hidratos de carbono, con el propósito de evitar la aparición de aumentos rápidos de glucosa en la sangre.
El mayor consumo de alimentos crudos puede contribuir a un mejor control de la glucemia. Los granos en vez de harinas, el contenido de grasas, de proteínas y de fibras son factores determinantes para la digestión.
Los diabéticos nunca deben soslayar el control y manejo de su enfermedad, el médico de cabecera/diabetólogo ynutricionista deben constituirse en fuente de consultas permanentes.