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Los problemas de fertilidad de los padres tendrían poco efecto en el riesgo de que sus hijos desarrollen alteraciones de la coordinación en edad escolar, según un nuevo estudio.
Algunos investigaciones habían sugerido que los bebés concebidos con ayuda terapéutica sufrían un leve retraso en el desarrollo de algunas etapas del crecimiento, como aprender a sentarse o caminar.
Eso generó dudas acerca de si los menores resultan más propensos que el resto a crecer con problemas de movimiento y coordinación.
Este nuevo estudio, publicado en la revista Human Reproduction, analizó el riesgo del llamado trastorno del desarrollo de la coordinación en niños de 7 años de padres con y sin problemas de fertilidad.
Se estima que el 5 por ciento de los niños en edad escolar tienen algún nivel de problema del desarrollo de la coordinación, que se manifiesta como una torpeza persistente.
Esos chicos son los que se tropiezan con sus propios pies, se llevan objetos por delante y les cuesta correr, saltar o atrapar una pelota.
Algunos poseen trastornos en la motricidad fina, que repercuten en acciones como escribir o atarse los cordones.
La principal preocupación es que los menores adquieran baja estima, padezcan lesiones al hacer actividades o eviten el ejercicio físico.
Los autores del nuevo estudio hallaron que en más de 23.000 niños daneses de siete años, controlados desde el nacimiento, los que habían sido concebidos mediante algún tratamiento de fertilización no tenían más riesgo de sufrir ese trastorno. Y ninguno de esos tratamientos aumentó el peligro.
Pero sí hallaron evidencias de un leve aumento del riesgo de sufrir el trastorno de coordinación en los hijos de padres con problemas de fertilidad, pero que concibieron naturalmente.
Esos niños, cuyos padres demoraron más de un año en concebirlo, eran un 35 por ciento más proclives a dar un resultado positivo en el test de trastorno que los hijos de padres sin problemas de fertilidad.
Aun así, apenas el 4 por ciento de los 1.614 hijos de las parejas que demoraron más de un año en concebirlos, reunió signos y síntomas del trastorno de coordinación, de acuerdo a un cuestionario estandarizado.
Eso, a diferencia del 3 por ciento de los 14.928 niños de parejas sin problemas de fertilidad y del 3,5 por ciento de los niños concebidos mediante tratamientos de fertilización.
"Los resultados son tranquilizadores", escribió el equipo de Jin Liang Zhu, de University of Aarhus, en Dinamarca.
Los problemas de fertilidad, agregó, "estarían levemente asociados con el riesgo de sufrir el trastorno en la coordinación, pero nada en el estudio indica un aumento de ese riesgo asociado con las técnicas de reproducción asistida".
El equipo halló también que los niños con algún retraso en alcanzar las metas de crecimiento en los primeros años de vida, independientemente de la salud reproductiva de los padres, presentaban riesgo de obtener un resultado positivo en el test del trastorno de la coordinación a los 7 años.
A diferencia del resto, los niños que no podían sentarse solos a los 9 meses de edad eran cinco veces más proclives a obtener una reacción positiva, y el riesgo fue casi ocho veces mayor en los niños que no caminaban solos a los 16 meses.
Las conclusiones, según el equipo, sugieren que los padres de niños con esos retrasos tempranos del desarrollo deberían hablar con el pediatra sobre alguna terapia efectiva.
FUENTE: Human Reproduction,