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Un nuevo estudio remarca que las personas sometidas a un estrés laboral correrían más riesgo de padecer asma, en lugar de quienes trabajan en una atmósfera más relajada.
El estrés laboral está asociado con varias complicaciones de la salud, como un mayor peligro de desarrollar enfermedad cardíaca, diabetes y depresión.
La nueva investigación, publicada en Allergy, es la primera que demuestra la relación entre el estrés laboral y la probabilidad de sufrir asma.
Se halló que, entre más de 5.100 adultos evaluados durante una década, los que sentían un gran estrés laboral al inicio del estudio fueron dos veces más propensos a generar asma.
El 2,4 por ciento de las personas con mucho estrés laboral contrajo asma durante el seguimiento , a diferencia del 1,3 por ciento de los hombres y las mujeres con poco estrés.
Los resultados no prueban que vivir situaciones estresantes en el trabajo aumente las tasas de asma. Pero refuerzan las pruebas de que el estrés crónico favorece la aparición del asma en algunas personas, escribió el equipo de Adrian Loerbroks, de la Universidad Heidelberg, Alemania.
Los autores usaron datos de 5.114 adultos, de entre 40 y 65 años, que respondieron cuestionarios sobre el estado de salud, el estilo de vida y el trabajo. Su análisis duró ocho años y medio.
Para medir el estrés laboral, el equipo aplicó una escala en la que los participantes debían indicar el nivel de tensión que experimentaban en el trabajo y con qué frecuencia pensaban en el trabajo al final del día, o si se experimentaban exhaustos o imposibilitados de responder a las exigencias laborales.
Los participantes con altos niveles de estrés laboral, según la escala, tendían a sostener índices de asma más altos al inicio del estudio. Asimismo, en los hombres y las mujeres sin asma, aquellos con alto estrés laboral fueron dos veces más propensos a obtener la enfermedad durante el seguimiento.
Eso se observó aun al considerar otras variables, como el peso, el ejercicio, el tabaquismo y los antecedentes familiares de asma.
Se desconoce por qué el estrés laboral modificaría el riesgo de sufrir asma en algunas personas.
El estilo de vida poco saludable no explicó la relación. De modo que, para los autores, es factible que el estrés crónico produzca distintos efectos en los sistemas hormonal e inmunológico que acaban promoviendo la aparición de la afección; por ejemplo, aumentando la vulnerabilidad de las vías aéreas a la inflamación ante un "disparador" ambiental.
FUENTE: Allergy,