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Un nuevo estudio comprobó que el estrés, más el abuso de alcohol o drogas, hacen que los padres biológicos maltraten a sus hijos, y con mayor castigo hacia los varones que a las mujeres.
Esta investigación es la primera que toma en cuenta el estrés paterno, sumado al uso indebido de drogas y alcohol, como conductores de castigos corporales a los menores.
Los investigadores aunaron datos de 2.309 padres biológicos de 20 ciudades de Estados Unidos con poblaciones de más de 200.000 personas.
Los progenitores evaluados estaban casados, vivían en pareja, o no convivían en el mismo hogar con sus hijos, aunque veían a ellos más de una vez al mes cuando reunían tres años de edad.
Los hombres informaron sobre estados de ansiedad y depresión y abundaron en detalles sobre su historia mental, al tiempo que respondieron sobre el uso habitual de drogas y alcohol en los últimos doce meses de vida de los chicos.
El análisis planteó que los progenitores indicaran la frecuencia de disciplina impartida a sus hijos en los últimos 30 días, pudiendo optar entre “ninguna”, “solamente una o dos veces” y “un par de veces o casi todos los días”.
El 61% dijo que no había existido ningún castigo corporal, otro 23% declaró que los castigos fueron moderados y el 16% manifestó que castigaba a sus hijos asiduamente.
Los padres afroamericanos demostraron más probabilidad que los blancos de lastimar levemente a sus niños; los blancos menos tendencia a aplicar castigos corporales fuertes.
Los padres hispanos tuvieron, significativamente, menos probabilidades que los blancos nacidos en EE.UU. de participar en castigos corporales fuertes.
El estudio concluyó que los padres más jóvenes eran mas proclives a los daños corporales fuerte que los de mayor edad.
Por otra parte, los padres que vivían en pareja y que no estaban casados o vivían con la madre, tenían menos probabilidades de aplicar castigos de cualquier tipo en comparación con los padres casados.
Por otra parte, se constató que los menores más agresivos, según las declaraciones de sus madres, ofrecían mas tendencia a ser golpeados por sus padres.
Los investigadores acentuaron que los padres con estrés, que padecen alcoholismo y drogadicción, adoptan actitudes frecuentes como dañar físicamente y más a menudo a los chicos, en comparación con los que no sufren estas enfermedades.
El estudio fue dirigido por Shawna Lee, profesora asistente en la Universidad Estatal de Wayne, quien trabajó con Brian Perron, profesor asistente de trabajo social en la Universidad de Michigan, Catherine Taylor, profesora asistente en la Universidad de Tulane y Neil Guterman, profesor en la Universidad de Chicago.
Esta investigación ha sido publicada en la revista Interpersonal Violence.