informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La fibromatosis uterina es la patología tumoral benigna más frecuente del aparato genital femenino; surge por acción del estrógeno (hormona femenina), el cual produce proliferación del músculo liso uterino y formación de tumores musculares llamados miomas, fibromas o leiomiomas, los cuales llegan a crecer hacia las cavidades uterina o abdominal, con un tamaño variable.
Esta modalidad de tumores se observa en alrededor del 20% de las mujeres en edad reproductiva. Se clasifican como: intramurales (ubicados en el espesor de la pared muscular del útero)., subserosos (se ven por afuera del útero) y submucosos (cubiertos por endometrio atrófico).
En general, los fibromas son asintomáticos y solo un porcentaje que va de 10 a 20 de las mujeres necesita tratamiento.
Según la localización, tamaño y cantidad, se originan los siguientes síntomas:
ciclos menstruales prolongados, asociados a veces con hemorragias fuera del ciclo, que acostumbran acompañarse de anemia;
intensos dolores menstruales (dismenorrea);
dolor pelviano, distensión, por la masa fibroide o su peso, que comprime las estructuras pelvianas vecinas;
dolor de espalda, flancos e incluso de piernas, por la compresión de estructuras nerviosas;
dolor durante el acto sexual;
presión en el sistema urinario, con aumento de la frecuencia miccional; incluye la necesidad de levantarse a orinar por las noches; en algunos casos, los fibromas comprimen los uréteres que conectan la vejiga con los riñones, bloqueando el normal pasaje de la orina desde los riñones;
compresión del intestino, con consecuentes constipación o alteraciones del hábito intestinal;
distensión abdominal con aparente aumento de peso, realmente inexistente.
Si los miomas son pequeños y permanecen estables, es decir, no crecen y la paciente no tiene síntomas, el mejor tratamiento consiste en controles ginecológicos periódicos.
Cuando se observa que los miomas crecen y/o empiezan a dar sintomatología como: dolor, aumento de volumen abdominal y sangrados excesivos; se precisan determinados anticonceptivos, la progesterona y los antiinflamatorios que inhiben la síntesis de las prostaglandinas (provocan la contracción de la musculatura lisa, especialmente importante en la del útero).
La fibromatosis uterina asintomática no es una emergencia, ni siquiera es una indicación para una cirugía ginecológica en ningún momento.
Se recurre a la cirugía cuando el útero es muy grande o los miomas crecen rápidamente, o bien los síntomas no responden a las medidas farmacológicas.
El mioma puede producir la infertilidad; la mejor medida, entonces, si la paciente quiere tener hijos, es aplicar una intervención quirúrgica, más aún si la cavidad uterina se halla muy deformada.
En muy escasos reportes se describió la malignidad de un fibroma por un crecimiento inusualmente rápido, lo cual es sumamente raro.
1.- El descenso de las hormonas femeninas en la menopausia favorece a la atrofia de los miomas y desaparecen solos.
2.- Los anticonceptivos orales de baja dosis o las píldoras con progestágenos exclusivos (minipíldora) controlan parcial o totalmente los síntomas hemorrágicos en un número considerable de pacientes; incluso se da una disminución del tamaño de los fibromas con el consumo de las minipíldoras.
3.- El dispositivo intrauterino Mirena en cinco años de uso, controla efectivamente la hemorragia, mantiene controlados los fibromas sin que acrecienten su tamaño.
4.- El uso de análogos de la GnRH (Leuprolide), disminuye -aunque sin eliminar- el tamaño de los fibromas,creando un estado menopáusico reversible, si bien este último puede ocasionar problemas.
5.- La embolización por radiólogos los ocluye, pero lleva a perjudicar el útero sano si el procedimiento no se cumple con corrección.
Fuente: Obstetricia & Ginecología Centro Médico de Caracas, Venezuela
Dr. Ricardo Gómez Betancourt , Menopausia & otros