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El enfermo de depresión tiende, muy fuertemente, a poseer una visión negativa sobre sí mismo, su futuro y sus experiencias de vida; se observa desgraciado, torpe y con poco valor; atribuye las situaciones desagradables por las que atraviesa a un defecto propio, tanto psíquico, moral, como físico.
Predomina, entonces, que él se cree causa de todos los defectos posibles y que es inútil y sin valores.
La depresión conduce a la subestimación, la autocrítica y al convencimiento de la falta de atributos necesarios para lograr la alegría y la felicidad.
La persona depresiva acostumbra a evaluar sus experiencias de manera negativa, le parece que el mundo le presenta demandas exageradas y obstáculos insuperables.
Interpreta sus relaciones con el entorno, animado o inanimado, en términos absolutos de derrota o de frustración.
Estas consideraciones negativas son evidentes cuando la depresión influye para anticiparse a pensar en posibles circunstancias negativas, negándose el individuo a la posibilidad de alternativas positivas.
El sujeto con depresión, en un principio, reconoce que sus interpretaciones de la realidad son incorrectas, aunque lo instala en sí mismo a través de una terapia y/o el apoyo familiar o de amigos, con la esperanza de que lo animen a reflexionar sobre otras explicaciones que no condensen negatividad.
Respecto al futuro, si el depresivo traza planes de gran alcance, se le adelantan las dificultades o sufrimientos actuales, que considera de prolongación indefinida, porque se predispone a penas, frustraciones y privaciones interminables.
Expectativas de fracaso y rechazo social
El hecho de que una persona depresiva se halle ante la posibilidad de desarrollar una determinada tarea en un futuro inmediato, inevitablemente la lleva a convencerse que habrá expectativas de fracaso.
Otro ejemplo es la tendencia del depresivo a que piense equivocadamente que será rechazado, por lo que su reacción es negatividad, tristeza y enojo; se convence que la sociedad lo margina y se profundiza su sentimiento de soledad.
Poca voluntad, deseos de escapar, sin motivación
Otros síntomas de este estado son: poca fuerza de voluntad, deseos de escapar y evitar cualquier probabilidad de afrontar la realidad, debido a los pensamientos negativos.
La poca fuerza de voluntad proviene del pesimismo y la desesperación por lo que el paciente es difícil que se comprometa a llevar a cabo una determinada tarea.
El suicidio puede comprenderse como una expresión extrema del deseo de huir ante problemas que se ven irresolubles, o frente a una situación intolerable.
El depresivo se observa a sí mismo como una carga inútil y se convence que para todos y para sí mismo es mejor estar muerto.
El padecimiento de la depresión hace que la persona se encuentre inepta y que sobreestime la dificultad de las tareas que le surgen. Espera el fracaso en todo y, antes de comportamientos irreversibles, busca ayuda en gente que considera más competente y capacitada.
Síntomas físicos de la depresión
Los síntomas físicos comunes son la apatía y las pocas energías físicas, producto, muchas veces, de que el paciente cree que está destinado a fracasar en cuanto se proponga.
El punto de vista negativo hacia todo, y sobre todo del futuro, junto con la sensación de futilidad ,es posible que suscite en el enfermo una inhibición psicomotriz.
Sólo en depresiones más leves, el paciente, es capaz de contemplar sus pensamientos negativos con una cierta objetividad.
Cuando la depresión se agrava
Un agravamiento de la depresión hace que la persona sometida a ella se encuentre cada vez más dominada por ideas negativas; inclusive cuando no existe una asociación lógica entre las situaciones reales y sus interpretaciones negativas.
La depresión grave lleva a distorsiones de la realidad, a errores sistemáticos en el pensamiento y, en definitiva, el enfermo – cada vez más incapacitado- interpreta que cuanto lo rodea es negativo.
Dominio de ideas negativas perseverantes y consecuencias
Los estados depresivos más graves hacen que el pensamiento del paciente se halle dominado totalmente por sus ideas negativas, repetitivas, perseverantes; llega a encontrar extremadamente difícil concentrarse en estímulos externos, como leer o responder preguntas, o emprender actividades mentales voluntarias, como la solución de problemas o evocar recuerdos.
Lic. en Psicología
Andrea Fabiana Varela Seivane
MN 34156, Argentina