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Las mujeres expuestas a pesticidas durante el embarazo causan que sus hijos sean más proclives a padecer problemas de atención en tanto van creciendo.
Por ejemplo, los organofosforados (químicos usados para plagas de insectos) pueden dañar el cerebro de los niños, de acuerdo a certezas aportadas por la University of California en Berkeley,
Esta casa de estudios analizó a embarazadas, con el fin de observar si su organismo había absorbido este tipo de pesticidas y evaluó a sus hijos, una vez nacidos, durante su crecimiento.
Las trazas químicas encontradas en la orina en el transcurso del embarazo, ocasionaron que los chicos –en gran mayoría- generaran síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) a los 5 años.
"Los resultados no son concluyentes, pero indican que el acercamiento a estos pesticidas alteraría la atención de los niños pequeños", escribió el equipo de Amy Marks.
Para identificar el TDAH, el equipo de Marks hizo un cuestionario a las madres y pruebas estandarizadas a los niños.
Los chicos con este trastorno muestran dificultad para prestar atención en el colegio, en la casa o en el trabajo. Suelen ser mucho más activos o impulsivos de lo que es usual para su edad. Estos comportamientos suscitan inconvenientes significativos en las relaciones, en el aprendizaje y en el comportamiento.
Les cuesta seguir instrucciones; poseen problemas para fijar su atención en
actividades de trabajo, juego, en el colegio o en la casa; pierden objetos vinculados a la escuela o el hogar; no escuchan con atención ni se detienen en detalles; se desorganizan; demuestran inconvenientes para la planeación, olvidan y se distraen fácilmente.
Los organofosforados se constituyen para dañar el sistema nervioso de los insectos, al inhibir sustancias portadoras de mensajes denominadas neurotransmisores, como la acetilcolina, que en el ser humano es primordial para el desarrollo cerebral.
El equipo evaluó a mujeres estadounidenses que vivían en Salinas Valley, un área de California donde se practica la agricultura intensiva.
Los investigadores buscaron los deshechos o metabolitos de los pesticidas en muestras de orina de las embarazadas y de sus hijos mientras crecían.
A los 3 años se verificaron en los chicos muy pocos síntomas, pero a los 5, la tendencia fue significativa, con tendencia más sólida en varones, tras observarse diez veces más metabolitos de pesticidas en la orina materna, que dieron origen a un 500% de mayores posibilidades de déficit de atención en sus hijos.
Uno de los pesticidas más comunes de este tipo es el malatión.( se aplica en la agricultura principalmente y además se usa para tratar piojos en la cabeza).
Otros estudios lo asociaron al Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa incurable.
FUENTE: Environmental Health Perspectives,