informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Los obesos tienen el peligro de desarrollar cáncer de colon y, ahora, un nuevo estudio sugirió que –al contraer la enfermedad- presentarían una menor supervivencia que los pacientes más delgados en el largo plazo.
Así lo publicó Clinical Cancer Research, añadiendo que los más perjudicados serían los hombres.
En un estudio sobre casi 4.400 adultos estadounidenses tratados por cáncer de colon, un equipo de la Clínica Mayo, en Rochester, halló que los pacientes obesos eran entre un cuarto y un tercio más propensos a morir en los siguientes ocho años que los pacientes con peso normal.
La relación entre la obesidad y la supervivencia fue más sólida en los varones, quizás porque ellos tienden a acumular más grasa en el abdomen que las mujeres.
La obesidad abdominal produce efectos hormonales, que, en teoría, favorecerían la aparición del cáncer de colon o potenciarían su agresividad.
Se desconocía hasta ahora cómo la obesidad influía en la supervivencia después de la enfermedad. El nuevo estudio apuntó a una relación entre ambas, analizando la grasa corporal con su efecto sobre cada paciente.
El equipo afirmó que los resultados sugieren que las personas tratadas por cáncer de colon deberían tratar de mantener el índice de masa corporal (IMC) por debajo de 30, que es el punto límite para la obesidad.
"Las personas podrían pensar 'Ya tengo cáncer. ¿Qué cambia si subo de peso?' Pero el estudio sugiere que el cáncer sería más agresivo si la persona es obesa", dijo el doctor Frank A. Sinicrope.
Los adultos obesos, que ya recibieron tratamiento, deberían hablar con el médico sobre cómo adelgazar sin riesgos, señaló Sinicrope.
El equipo de Sinicrope analizó datos de 4.381 adultos en Estados Unidos, que participaron en uno de siete ensayos clínicos de un régimen de quimioterapia para el cáncer de colon.
Todos tenían cáncer de estadio II o III, es decir, la enfermedad se había diseminado al interior de la pared del colon o cerca de los nódulos linfáticos.
A los ocho años, el 42 por ciento de los pacientes había muerto y el 36 por ciento sufrió una recurrencia de la enfermedad.
El 53 por ciento de los 787 hombres con peso normal al inicio del estudio siguieron con vida, a diferencia del 42 por ciento de los obesos (IMC de 35 o más).
Al considerar otros factores, incluida la edad y el estadio del cáncer, los hombres muy obesos fueron un 35 por ciento más propensos a fallecer durante ese período que aquellos con peso normal.
El 61 por ciento de las mujeres con peso normal continuaron vivas a los ocho años, a diferencia del 55 por ciento de las mujeres moderadamente obesas (IMC de entre 30 y 35) y del 59 por ciento de las mujeres muy obesas.
Por otra parte, la obesidad leve estuvo asociada con un 24 por ciento más de riesgo de deceso.
En teoría, la grasa en exceso incrementaría la agresividad tumoral. La obesidad, en especial la abdominal, se vinculó con un aumento de los niveles de insulina y del factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) que, en el laboratorio, demostró promover el crecimiento y la diseminación de las células tumorales en el colon.
Otros estudios hallaron que los hombres y las mujeres con niveles relativamente altos de IGF-1 reunían más riesgo de generar cáncer de colon que aquellos con bajos niveles de la hormona.
Se desconoce por qué la obesidad más grave no afectó la supervivencia en las mujeres. Una posibilidad, dijo Sinicrope, es que la relación sea más compleja por los efectos del suministro de estrógeno, que, según algunos estudios, protegería del cáncer de colon.
“Es factible, por ejemplo, que las mujeres muy obesas se hayan sometido a una terapia de reemplazo hormonal”, sostuvo.