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El virus del papiloma humano genital (VPH) es un virus común que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. En estos últimos infecta sus áreas genitales, inclusive la piel del pene y del ano y de sus alrededores, además de la boca y la garganta.
Sin embargo, si bien la Agencia Europea del Medicamento aprobó el uso de la vacuna contra el VPH en niñas adolescentes, todavía no fijó una determinación en cuanto a que se extienda la obligación de su aplicación en los varones.
Se considera que la mayoría de las personas de ambos sexos tendrán VPH en algún momento de su vida.
Hay más de 40 tipos que llegan a transmitirse por contacto sexual.
La generalidad de los varones que adquiere cualquiera de los tipos de VPH no sufre síntomas ni problemas de salud. Pero el virus queda latente y algunos de los tipos causan verrugas genitales.
Otros tipos ocasionan cáncer de pene, de ano, de cabeza y cuello.
No existe una prueba que permita detectar el VPH en el sexo masculino.
Lo usual es que desaparezca por sí mismo en el término de uno o dos años y sin producir inconvenientes.
No obstante, todo hombre debe saber que debe acudir al médico ante ciertas anomalías manifiestas: verrugas, ampollas, llagas, ulceraciones, manchas blancas u otras áreas anormales en el pene, y aún cuando no duelan.
Toda estos datos han sido informados por Juan Ignacio Martínez Salamanca, urólogo del área de Medicina Sexual en el Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda y en el Hospital Ruber Internacional de Madrid, quien remarcó que la vacuna actual –Gardasil- protege al 90% de los hombres de contraer verrugas genitales.
El profesional recomienda al sexo masculino que proceda a vacunarse. Gardasil se halla disponible para niños y hombres jóvenes de 9 a 26 años de edad y se administra en tres inyecciones con un intervalo de seis meses.
Dicha vacuna –segura y eficaz- previene cuatro tipos comunes de VPH, dos de los cuales causan verrugas genitales y dos que producen cáncer.
Protege para que no se adquieran nuevas infecciones, aunque no cura las ya existentes o enfermedades derivadas como las que ocasionan verrugas genitales.
Es más eficaz cuando se suministra la vacuna antes del inicio de relaciones sexuales porque es cuando más se beneficia el hombre y tiene menos posibilidades de infectarse.
El efecto favorable es menor en jóvenes sexualmente activos.
Esta forma de inmunización es indispensable en vínculos homosexuales, sobre todo antes del primer contacto sexual o si se han tenido pocas parejas.