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Un estudio detectó que los niños de parejas con mayor educación serían más propensos a desarrollar una irritación cutánea que los chicos de progenitores con un menor nivel educativo, y algunas de las explicaciones a las que arribaron los investigadores fueron que justamente la mayor capacidad formativa lleva a que se efectúen asiduas consultas médicas, mientras que cuanto más los cuidan tienden a bajar las defensas inmunológicas.
Uno de cada cinco niños, entre 6 y 14 años, padece dermatitis atópica, un tipo común de eczema, que produce picazón y enrojecimiento de la piel, según
un equipo de investigadores en Austria que escribió la información en Pediatric Allergy and Immunology.
Los autores Gerald Haidinger y Andrea Weber, de la Universidad Médica de Viena, argumentaron que los niños de padres con estudios secundarios o universitarios eran un 30 por ciento más proclives a recibir un diagnóstico de eczema que los hijos de padres con menor nivel educativo; estos últimos, optan por retrasar o no recurrir a una consulta.
El equipo inició la evaluación tras conocer los resultados de otros dos realizados en Austria (uno entre 1995 y 1997 y otro entre 2001 y 2003). Los especialistas notaron un aumento en el tiempo de la cantidad de niños con diagnóstico de eczema: del 10 al 13 por ciento.
En tanto, el nivel educativo de las madres estaba en alza. Cuando Haidinger y Weber analizaron a unos 24.000 niños, identificaron un aumento del riesgo en los hijos de padres con más educación.
Los resultados tuvieron en cuenta otros factores de riesgo, como tener uno de los padres con el trastorno cutáneo.
Una gran parte de esa disparidad surgió de las madres, cuya educación tuvo un efecto mayor que la de los padres.
Además, las niñas sufrieron la enfermedad más que los varones, debido posiblemente a que sus padres tenderían a llevarlas más al médico por el concepto social de la belleza, sugirieron Haidinger y Weber.
La principal teoría, explicó Haidinger es que "la educación genera más conciencia de las enfermedades infantiles".
El doctor Jon Hanifin, experto en el diagnostico y tratamiento de eczemas en la Oregon Health and Science University, coincidió con esta opinión.
"Las personas educadas se ocuparían más de las enfermedades y consultarían hasta por el problema más insignificante y con más facilidad que las personas con menos recursos intelectuales", manifestó Hanifin, al relacionar el nivel educativo con el estatus socioeconómico.
Por otra parte, los autores creen que los padres con más educación formal ofrecerían a sus hijos un entorno extremadamente libre de gérmenes, lo que provocaría menos infecciones, pero también crearía sistemas inmunológicos más débiles, una teoría conocida como la "hipótesis de la higiene".
La fundamentación favorita de Hanifin es el supuesto efecto "secante" que el dinero ejerce en la piel, ya que las personas con mayor nivel educativo tienden a disponer de calefacción central, se duchan con frecuencia y usan productos cosméticos que secan la piel.
"Pueden comprar las lociones perfumadas de moda en lugar de la crema más económica, grasosa y efectiva", declaró Hanifin. "Es, de hecho, una enfermedad de la vida moderna", concluyó.
FUENTE: Pediatric Allergy and Immunology,