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Cuanto antes se haga el diagnóstico y el tratamiento de un niño con retraso en el habla, mejores son las perspectivas.
El doctor James Coplan, pediatra del neurodesarrollo, creó una importante escala sobre lenguaje temprano para medir el habla de los niños, desde el nacimiento hasta los 3 años de edad.
"Los niños comienzan a comprender la mayor parte de lo que escuchan a su alrededor dentro del primer año de vida", explicó Diane R. Paul, directora de temas clínicos de patología del habla y lenguaje de la Asociación Norteamericana del Habla, el Lenguaje y el Oído.
Los menores de un año "comienzan a utilizar palabras sueltas y siguen directivas simples y señalan a partes del cuerpo y escuchan historias simples".
A los dos años, empiezan a unir palabras; a los 3, deberían crear oraciones de tres palabras como mínimo. Las primeras expresiones pueden ser sencillas, pero lo que las produce es muy complejo. Cuando un niño no logra esos objetivos, existen una multitud de razones.”
Coplan, que también es autor del libro Encontrar el sentido de los trastornos de orden autista ( Making sense of Autistic Spectrum Disorders , Random House, 2002), afirma que el retraso en el habla dentro de un contexto muy amplio, va desde lo cognitivo hasta la comunicación.
La primera pregunta que hay que plantearse es si el niño puede oír. Los exámenes detectan una pérdida de oído progresiva o adquirida.
La próxima pregunta: ¿qué pasa con el resto del desarrollo del niño, se trata
de un retraso global ?
"Se advertirá un retraso del lenguaje receptivo, del uso de las habilidades visuales, como señalar; habilidades adaptativas, como utilizar una cuchara o un crayon . Un niño de 18 meses que no siga las órdenes, que no tome la cuchara, indica que estamos ante un retraso global.", señala el autor.
El habla y lenguaje son claves tempranas para identificar trastornos del neurodesarrollo, incluidas diversas formas de autismo. No todos los niños con autismo presentan un habla tardía, pese a que a menudo no apliquen palabras para comunicarse; “un niño así puede haber memorizado el alfabeto, asegura Coplan, pero sin haber aprendido a decir "mamá" o "papá".
En cuanto al entorno: ¿alguien le habla al bebe? ¿Hay algo que entorpezca, quizás un hogar caótico, o uno de los padres severamente deprimido? Tanto el habla como el lenguaje requieren estimulación.
“Los pediatras no deben detenerse en decir que los niños tardan más que las niñas en hablar o que los hermanos menores tardan más que los mayores. Esos factores responden a una variación normal, pero no es suficiente para explicar que un menor no alcanza los niveles esenciales.”, manifiesta Cogan.
El doctor Paul, por su parte, ofrece algunos consejos generales para los padres que quieren mejorar el habla y el lenguaje de sus hijos: "Hablen a su hijo sobre lo que le interesa. Léale a menudo. Si se está en un hogar bilingüe, háblele y léale en el idioma en que se sienta más cómodo. Hable clara y naturalmente, y use palabras reales. Muestre interés cuando el niño habla Y, por sobre todas las cosas, escuche lo que su hijo le está diciendo.
Pase mucho tiempo comunicándose con su hijo incluso cuando es bebé; háblele, cántele y aliéntelo a imitar sonidos y gestos.” Más explícito aún, aporta sugerencias ampliadas.
“Léale a su hijo a partir de los 6 meses. No es necesario que termine todo el libro; busque libros con ilustraciones, adecuados para su edad, y que inviten a su hijo a mirar mientras usted nombra las ilustraciones.
Intente comenzar con libros en los que el niño pueda imitar movimientos o que presenten texturas que su hijo pueda tocar. Cuando su hijo sea mayor, permítale señalar las imágenes que reconozca e intentar nombrarlas. Después puede leerle poemas infantiles, que tienen el atractivo de la rima.
Continúe con libros que le permitan al niño predecir lo que ocurrirá. Es probable que su hijo memorice sus historias favoritas.”
“Aproveche las situaciones de todos los días para reafirmar el habla y el lenguaje de su hijo. Háblele durante todo el día. Por ejemplo, nombre los alimentos en el supermercado, explíquele lo que hace mientras cocina o limpia una habitación, señale objetos en la casa, y mientras maneja, hágale notar los sonidos que escucha. Hágale preguntas y demuéstrele que está atento a sus respuestas (aunque sea difícil comprenderlas). Emplee un vocabulario sencillo, pero jamás le hable en media lengua o lenguaje infantil.
“Es esencial que un profesional (llamado terapista del habla y el lenguaje o foniatra) realice una evaluación temprana.
Este profesional evalúa lo siguiente:
lo que chico comprende (denominado "lenguaje receptivo");
lo que logra expresar (denominado "lenguaje expresivo");
si intenta comunicarse de otras maneras, como señalar, mover la cabeza o realizar gestos;
su motricidad bucal (de qué manera funcionan en conjunto la boca, la lengua y el paladar, para hablar, comer y tragar).
La participación de los padres es muy importante. Deben observar las sesiones y aprender a participar durante el proceso. El profesional muestra de qué manera se puede trabajar con el niño en su casa para mejorar sus habilidades de habla y lenguaje”, indica Paul.