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No existen pruebas fehacientes de que el uso del suplemento hormonal DHEA mejore la memoria, la función sexual y estimule un bienestar general en las mujeres.
La hormona, denominada también dehidroepiandrosterona, genera
las glándulas adrenales, llegando a la conversión en otras como la testosterona y y el estrógeno.
Los niveles hormonales se incrementan de modo natural entre los 20 y 30 años de edad y luego van disminuyendo a medida que pasan los años.
Una revisión publicada en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
descarta que se haya podido comprobar – aún en estudios a largo plazo- que los suplementos sintéticos de DHEA de venta libre ejerzan efectos contra el envejecimiento.
La investigación más grande realizada hasta ahora (un ensayo del
2008 en el que se siguió a 115 mujeres durante un año) no
obtuvo evidencia alguna de que la DHEA aumentara la memoria u
otras capacidades cognitivas, destacó la doctora Susan R. Davis, autora
principal de la revisión y directora del Programa de Investigación de
Salud de la Mujer de la Monash University, en Australia.
Tampoco pudo verificarse que aumentara la libido y la función
sexual, ni que protegiese contra la enfermedad cardíaca ( equilibrando el colesterol) y la diabetes (al lograr el uso orgánico necesario de insulina), ni brindaran mejoras durante la postmenopausia.
En los 90, estudios preliminares le adjudicaron a la DHEA importantes contribuciones a favor de la salud de las mujeres, al punto de considerarse como el elixir de la juventud, tal cual lo explicó Davis, quien evaluó 10 investigaciones al respecto.
Se observaron sí algunos impactos positivos en la conservación de la densidad ósea femenina, en el transcurso de seis meses a dos años de seguimiento.
“Aun así –añadió Davis – se desconoce que la DHEA reduzca el
riesgo de fractura en las mujeres.
Estas cápsulas hormonales se venden con vitaminas y otros suplementos. Las adversidades más comunes que ocasionan son el acné y el crecimiento excesivo de pelo en la cara y el cuerpo, aunque se ignora si estas consecuencias provienen de un uso prolongado de dichas hormonas.