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La necrosis tubular aguda (NTA) es un trastorno renal que involucra daño a las células de los túbulos renales, ocasionando una insuficiencia renal aguda.
Es causada por una falta de oxígeno a los tejidos renales (isquemia de los riñones).
Las estructuras internas del riñón, particularmente los tejidos del túbulo renal, resultan perjudicados o destruidos. La NTA es uno de los cambios estructurales más comunes que llevan a una insuficiencia renal aguda.
También es uno de los motivos más comunes en pacientes hospitalizados.
Reacción a transfusión sanguínea.
Lesión o traumatismo que producen daño a los músculos.
Cirugía mayor reciente.
Shock séptico u otras formas de shock (extensión de infecciones).
Presión arterial baja (hipotensión) severa que dura más de 30 minutos.
La enfermedad hepática y la diabetes vuelven a una persona más susceptible a esta afección.
Exposición a medicamentos nefrotóxicos (antibióticos aminoglucósidos).
Fármacos antimicóticos (como la anfotericina).
El medio de contraste empleado en estudios radiográficos (rayos X).
Disminución del estado de conciencia
Coma
Delirio o confusión
Somnolencia, letargo, dificultad para despertarse
Ausencia o disminución del gasto urinario
Edema generalizado, retención de líquidos
Náuseas, vómitos
Es posible que se sumen otros síntomas de insuficiencia renal aguda.
Ruidos anormales en el corazón y los pulmones.
Los niveles de BUN (nitrógeno ureico en sangre) y de creatinina sérica (degradación de un componente de los músculos), se incrementan.
La excreción fraccionada de sodio y de urea es factible que alcance valores altos.
Orina con cilindros, células de los túbulos renales y glóbulos rojos.
Sodio alto en la orina y diluida.
En la mayoría de las personas, este tipo de necrosis es una lesión reversible y el objetivo del tratamiento es prevenir las complicaciones potencialmente mortales de la insuficiencia renal aguda, durante el tiempo que la lesión esté presente.
El tratamiento se centra en prevenir la acumulación excesiva de líquidos y desechos, mientras se permite la cicatrización de los riñones; en tanto, se vigila a los pacientes para ver si hay deterioro de la función renal.
Abarca:
identificación y tratamiento de la causa subyacente del problema;
restricción de ingesta de líquidos a una cantidad igual al volumen de orina producida;
restricción de sustancias normalmente eliminadas por el riñón (como proteína, sodio y potasio) para minimizar su acumulación en el organismo;
toma de medicamentos para controlar los niveles de potasio en el torrente sanguíneo;
diuréticos para incrementar la excreción de líquidos del riñón;
la diálisis puede eliminar el exceso de desechos y líquidos; facilita el control de la insuficiencia renal.
La diálisis puede no ser necesaria para todas las personas, pero a menudo puede salvar la vida, en particular si el potasio sérico se encuentra peligrosamente elevado.
Disminución del estado mental
Hipervolemia (aumento anormal del volumen de plasma en el organismo)
Incremento en los niveles de potasio
Pericarditis (infecciones virales)
Ausencia total de producción de orina
Acumulación incontrolada de residuos nitrogenados
La duración de los síntomas varía. La fase de disminución del gasto urinario puede durar desde unos pocos días hasta 6 semanas o más; va seguido de un período de gasto urinario alto, en el cual los riñones ya sanos y de nuevo en funcionamiento tratan de depurar el organismo de líquidos y desechos.
Los síntomas se reducen y los valores del laboratorio se empiezan a normalizar uno o dos días después de elevarse el gasto urinario.
Insuficiencia renal crónica
Enfermedad renal terminal
Pérdida de sangre gastrointestinal
Hipertensión
Aumento del riesgo de infección
Hay que consultar al médico si el gasto urinario disminuye o cesa, o si presenta otros síntomas de necrosis tubular aguda.
El tratamiento oportuno de las afecciones que ocasionan la disminución del flujo sanguíneo y/o disminución de la oxigenación a los riñones, reduce el riesgo de necrosis tubular aguda.
Se deben controlar enfermedades como la diabetes, hepáticas o trastornos cardíacos.
También vigilar cuidadosamente la exposición a medicamentos que resulten tóxicos para el riñón y revisar los niveles de dichos medicamentos en la sangre en forma regular.
Tomar mucho líquido luego de la exposición a cualquier tipo de medios de contraste radiológico para permitir que sean eliminados del cuerpo y bajar el riesgo de daño renal.
Fuente: Goldman L, Ausiello D. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders; 2007 Chapter 121