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Mayor riesgo de enfermedad vascular, más dificultades para embarazarse, tendencia pronunciada al desarrollo de arrugas en relación con otras mujeres que no fuman y adquisición más pronta de osteoporosis, es decir desgaste óseo, son una de las tantas adversidades que acarrea el sexo femenino cuando adopta el hábito de fumar.
Se detallan en esta nota informaciones extraídas del XXV Congreso de la Federación Centroamericana y del Caribe de Neumonología, donde la doctora salvadoreña Liliana Choto de Parada, neumonóloga y experta en tabaquismo, se ocupó de destacar que las fumadoras carecen de la posibilidad de planificar los embarazos con anticonceptivos hormonales (pastillas, parches, e inyecciones).
La combinación de tabaco y anticonceptivos aumenta el peligro de una serie de complicaciones: desde el infarto cardíaco al derrame cerebral, agregándose la formación de coágulos en las piernas y en los pulmones.
La peor parte de los perjuicios del tabaquismo sobre el cuerpo se da en las mujeres; junto a los daños ya mencionados, se observan en ellas distintos tipos de cáncer, problemas dentales y otros, además de consecuencias sobre su capacidad reproductiva o en características anatómicas específicas.
De la exposición de Choto durante el Congreso, también se extraen datos alarmantes: el cáncer de mama es más probable en una mujer que fuma al igual que el de cérvix.
Por otra parte, en razón de que el humo del cigarrillo impide la oxigenación que necesitan todas las células de todo el organismo, a las fumadoras les cuesta más quedar embarazadas y, cuando lo logran, pierden el bebé en general en el primer trimestre.
Una mujer embarazada con su bebé que sobrevive el primer trimestre, corre el peligro –en el siguiente periodo de gestación- de placenta previa, un trastorno grave porque la placenta se genera en la parte baja del útero y, en esta circunstancia, llega a tapar la abertura del cuello uterino.
La placenta previa expone fácilmente a un nacimiento prematuro y la madre suele ser hospitalizada –según Choto- para que la gestación avance y evitar que el bebé nazca antes de tiempo.
El tabaquismo, se asocia con una cifra considerable de bebés nacidos con bajo peso, indicó la doctora Choto, a la vez que advirtió que los chicos son más proclives a venir al mundo con problemas de audición y déficit en su coeficiente intelectual.
La neumóloga remarcó que “una mujer que deja de fumar antes del embarazo puede ahorrarse muchos inconvenientes. No importa cuánto tiempo haya fumado en su vida, pero si un día decide dejar el tabaco, en tres días o una semana, su cuerpo se habrá deshecho de los excesos de nicotina y no existirá riesgo para su hijo”.
Es complicado abandonar el hábito de fumar cuando se ha creado una adicción. En el caso de las mujeres, priman modos particulares de procesar sus emociones y se hallan más expuestas a contraer ansiedad y estrés.
El tabaco en el sexo femenino se asocia más a problemas emocionales, en comparación con los varones. Se aúna a esto la publicidad, de acuerdo a las palabras de la especialista salvadoreña, al señalar que “por muchos años se ha construido la imagen de un cigarrillo en la boca de la mujer, vinculándola con la independencia y la seguridad en sí misma”.
Los huesos se descalcifican por el tabaquismo, los dientes se arruinan, las encías y las cuerdas vocales se inflaman, cae el cabello, se desarrollan cataratas en los ojos y disminuye la capacidad de audición.