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Desde la concepción, prepararse para la llegada del primer hijo, implica muchos cambios desde los físicos -con el aumento de peso y las diferencias
que muestra el cuerpo durante el embarazo-, hasta pasar por la experiencia del parto, más los miedos que se generan luego del nacimiento, cuando llega el momento de cuidar, alimentar y ser totalmente responsable de la criatura.
La relación se fortalece día a día. En este sentido, la doctora María Varas, Jefa del servicio de Pediatría del Hospital Alvarez de Buenos Aires, Argentina, explicó que “el mayor miedo de las mamás en la primera consulta, a la semana de vida del bebé, tiene que ver con no poder cubrir las necesidades nutricionales, aunque también hay muchas preguntas relacionadas con temas cardíacos, respiratorios y de integridad neurológica.”
Una de las claves para este periodo es el ejercicio. Realizar caminatas, natación, aerobics, yoga y gimnasia pre-parto durante 30 minutos y hasta cinco veces por semana, siempre chequeando que el ritmo cardíaco sea inferior a 140 pulsaciones por minuto y bebiendo mucho líquido. Todo ello bajo la supervisión del obstetra.
Las actividades físicas no sólo evitan el exceso de peso, las mujeres se sienten más cómodas y en mejor forma, a la vez que se disminuye el riesgo de preemclapsia (presión arterial alta durante el embarazo).
Todo lo que consume la mamá llega al bebé. Es especialmente recomendable evitar las drogas, el cigarrillo y el exceso de alcohol.
Los médicos indican la ingesta de ácido fólico que ayuda al crecimiento del niño, a que produzca y mantenga nuevas células y a un mayor peso.
Cuando la reciente mamá regresa a su casa, según el doctor Diego Montes de Oca, médico pediatra argentino, “las dudas de las mamás surgen porque no conocen las características normales de los recién nacidos. Por eso, las preguntan giran en torno al descenso de peso, la forma de la cabeza, la hinchazón o hemorragias en los ojos, el cambio de color de las deposiciones y si el bebé puede ver y oír.”
El especialista explicó que “la cantidad de deposiciones (la primera se produce entre las 24 y 48 horas después del nacimiento) puede variar desde una luego de cada amamantamiento, hasta una vez por día, o incluso una vez cada dos días”.
Respecto al color amarillento de la piel, el profesional señaló que “es un evento transitorio, producto del aumento de la bilirrubina, que raramente requiere tratamiento”.
En cuanto a la alimentación, lo más recomendable es extender la lactancia materna hasta los seis meses, pues la leche cubre los requerimientos nutricionales, en tanto proporciona anticuerpos que previenen enfermedades infecciosas y fortalece el vínculo madre-hijo.
Aclaró que el peso del bebé “desciende aproximadamente un 10% en los primeros días y se revierte a las dos semanas”.
Un tema importante es la higiene, porque durante los primeros días se recomienda no bañar al niño, sino limpiarlo en cada cambio de pañal con agua y toallitas húmedas o algodones.
“La higiene del cordón umbilical, cuya caída surge entre los cinco y 15 días del nacimiento, debe hacerse cuatro veces por día, mediante una gasa o algodón”, especificó Montes de Oca.
El primer baño se efectúa a las 24 horas de la caída del cordón. De acuerdo al especialista “es recomendable preparar todos los elementos que se van a utilizar, antes de comenzar, y recordar que no hay que dejar nunca solo al niño en el agua, dado que el ahogamiento es una causa frecuente de muerte, registrándose la mayor incidencia en menores de cinco años”.
La temperatura del agua debe ser de aproximadamente 49 grados, aunque antes de introducir al bebé hay que probarla con el codo o la mano. El experto agregó: “debe utilizarse un jabón neutro y enjabonar todo, menos la cara. El secado del bebé debe ser suave y sin frotar. Hay que evitar los hisopos para orejas y ojos”.
Fuente. Pro- Salud News