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Vivir una suma moderada de adversidades, en el transcurso de la vida, propicia una mayor habilidad para sobreponerse y hasta impulsa al individuo a la búsqueda del bienestar.
Suele observarse, tras estas situaciones, una mejor capacidad para bajar la angustia general, contar con menos problemas funcionales y síntomas de estrés pos traumático, mientras que el individuo presenta una tendencia a hallar satisfacciones vitales, según una nueva investigación de las universidades de Buffalo y de California, Irvine (Estados Unidos).
“Nuestro estudio reveló que padecer una cantidad no excesiva de problemas en el ciclo vital ofrece mayor fortaleza para la superación y la persecución de compensaciones”,escribió Mark Seery, uno de los autores, en el Journal of Personality and Social Psychology.
La investigación se centró en 2.398 adultos entre 2001 y 2004. Seery dijo que estudios previos habían concluido que “las contrariedades en la vida generan efectos negativos en la salud mental y en el bienestar”, pero subrayó: “mis observaciones fueron muy diferentes”.
El especialista comparó las contrariedades sufridas con distintos índices psicológicos, como la angustia general y la satisfacción con la vida, y encontró que los voluntarios que atravesaron por algunos eventos difíciles lograron una mejor salud mental y bienestar.
En cambio; los participantes que habían tenido muchos problemas, al igual que aquellos que no habían pasado por prácticamente ninguno, se vieron más vulnerables y con pocas herramientas anímicas propias para recobrarse.”
El estudio verificó: “la gente con dificultades moderadas en su pasado, parece menos afectada por las circunstancias adversas más frecuentes.”
Seery afirmó que la evidencia es consistente, dado que “experimentar contrariedades en número escaso contribuye a desarrollar la resiliencia, es decir la capacidad de sobreponerse al dolor psíquico.”