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El magnesio controla el estrés biológico y mental y previene la calcificación de tejidos y órganos, una condición asociada con el avance de la edad.
Luego del potasio, segundo en importancia, es regulador de la estructura del ribosoma ( pequeñas formaciones de célula) en el transporte de la membrana celular, la síntesis de proteínas y de ácidos nucleicos; la generación y transmisión de los impulsos nerviosos, la contracción muscular y cardiaca así como en la fosforilación oxidativa, una etapa decisiva para la producción de energía en las células.
En los últimos 50 años el consumo mundial de magnesio ha bajado y el de calcio ha aumentado debido al uso masivo de fertilizantes con alto contenido en calcio y sin magnesio, a la vez que la enfermedad cardiovascular se incrementó.
La hipertensión arterial, los infartos del corazón, los derrames cerebrales, la diabetes, la osteoporosis, el envejecimiento acelerado, la ansiedad, la depresión son algunas de las principales manifestaciones de este déficit nutricional. Si los pacientes con estas afecciones recibieran magnesio como suplemento tendrían una importante recuperación.
Su escasez aumenta la aterosclerosis, hipertensión, infartos y derrames, ya que en el cuerpo ejerce muchas de las acciones de medicaciones cardiovasculares.
Adelgaza sangre al igual que la warfarina (Cumadin).
Ataca a bloqueadores de calcio.
Es un potente vasodilatador.
Inhibe la agregación plaquetaria como la aspirina.
Mantiene el equilibrio de la coagulación.
Aumenta el oxígeno en el corazón y mejora la contractibilidad del músculo cardíaco.
Quienes mueren de ataques cardíacos reúnen bajos niveles de magnesio en su músculo cardiaco. En cambio, los pacientes con enfermedad coronaria y tratados con dosis grandes de magnesio alcanzan mejor sobrevivida.
El 15 % de la población mundial padece prolapso de la válvula mitral que es un descenso de esta válvula durante el trabajo del corazón que involucra: aumento de la ansiedad, frecuencia cardiaca irregular o rápida, palpitaciones y un músculo cardiaco hiper-irritable.
El 62% de pacientes con estas características podrían ser prevenidos con la administración de este mineral.
Los países con una alta ingesta de calcio y muy baja de magnesio presentan la incidencia más alta de enfermedad cardiovascular. El primero en la lista es Australia.
Algunas medicaciones cardíacas como Lanitop y los diuréticos acrecientan la excreción urinaria de magnesio.
El magnesio es un importante agente anti-arrítmico. Ayuda para superar la taquicardia atrial y ventricular cuando se usa de forma intravenosa en estados de emergencia.
El 62% del magnesio corporal está en los huesos y los dientes. Con la osteoporosis, se observa una importante pérdida de magnesio del esqueleto.
Así como el calcio es importante, igualmente lo es el magnesio para prevenir o tratar la osteoporosis; de este último, dependen la dureza del hueso y los dientes.
El magnesio ayuda en el metabolismo y la absorción del calcio. El déficit de magnesio estimula las calcificaciones de los tejidos blandos, así como los cálculos renales y de la vesícula, más la ateroesclerosis.
Su falta, por otra parte, baja la capacidad para responder a la hormona paratiroides.
El doctor Barnett, un ortopedista americano, estudió la osteoporosis en dos condados con diferentes niveles de minerales en agua y tierra.
En Dallas los niveles de calcio son altos y los de magnesio bajos; allí la tasa de osteoporosis es alta y las fracturas de la cadera son muy comunes, mientras que en Hereford, donde la concentración de magnesio es alta y la de calcio baja, casi no surgen fracturas.
El magnesio duplica la resistencia de los dientes a las caries y los refuerza.
La alta tensión sanguínea, la ansiedad y el estrés contribuyen a su deficiencia y surge disminución de oxígeno.
El exceso de carbohidratos simples, (azúcares y harinas), la cafeína, la desnutrición general, la diarrea crónica y el vómito conducen a la pérdida del mineral; de igual manera, el alcohol, el aluminio, el fluor y el exceso de fosfatos, la diabetes, desórdenes gastrointestinales crónicos, hipertiroidismo y diuréticos; lo mismo, el embarazo en los últimos 6 meses.
En orden de prioridad están:
las algas marinas
el salvado del trigo
el germen del trigo
las almendras
los anacardos
la melaza
la levadura de cerveza
las nueces del Brasil
las avellanas
el maní
el millo
el trigo entero
las nueces de nogal
el centeno
el tofu
el coco seco
la soya cocida
la espinaca
el arroz integral
los higos secos
los albaricoques secos
los dátiles
el aguacate
el queso Cheddar
el perejil
las ciruelas
las semillas de girasol
los frijoles
la cebada
el diente de león
el ajo
las pasas
los guisantes verdes frescos
la papa con cáscara
el plátano
la coliflor
las zanahorias
el apio
los espárragos
Las dosis de suplementos deben estar entra los 400 -2000 miligramos diarios en 2-3 dosis divididas, que dependen de los síntomas y de la respuesta de cada persona.
Fuente: Alejandro Fernandez MD. Terapeuta ortomolecular