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Existen comportamientos o actitudes de quienes viven con chicos asmáticos que se pueden adoptar para evitar que los ataques de asma se agraven y que haya que concurrir inmediatamente a un servicio de urgencia médica.
Los padres de niños asmáticos, si bien suelen reconocer los síntomas de un ataque, intervienen tardíamente, dejan pasar la oportunidad de actuar en forma temprana, de tal modo que, lamentablemente, se desarrolla la crisis sin recaudos.
Es una patología crónica frecuente en los niños. Lesiona las vías respiratorias, que llegan a afectarse en forma desmedida ante la exposición a sustancias que irritan a los chicos por alergia y extrema sensibilidad. En esta condición, los conductos que conducen el aire desde y hacia los pulmones se estrechan porque dificultan la respiración.
Dos de cada tres menores, cada año, experimenta un ataque o crisis de asma. Así, surgen faltas de concurrencia al colegio, búsqueda de asistencia médica e interrupciones en el proceso de socialización con chicos de la misma edad.
El consumo de albuterol relaja las vías respiratorias y consigue que el aire circule con facilidad, de acuerdo a científicos de la Universidad de Washington.
Esta casa de estudios aportó datos importantes que plantean que los padres no siempre saben manejar el problema en la casa sin ir al hospital.
No obstante, los progenitores acostumbran a reconocer los síntomas: tos, respiración dificultosa, silbido al inspirar, dolor y alergia, cambios de conducta, tendencia de sus hijos a tornarse silenciosos o malhumorados.
Muchos padres ignoran que la administración del albuterol recupera a sus hijos rápidamente. “Si hubieran sabido que les tenían que dar el albuterol de inmediato, podrían haber subsanado la crisis sin tener que acudir a los servicios médicos de urgencia”, explicó Jane Garbutt.
Esta experta remarcó que los menores deben tomar el albuterol tan pronto comienzan a toser y a respirar con sibilancias.