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LOS NUEVOS USOS DEL BOTOX: PARKINSON, PARÁLISIS CEREBRAL, MIGRAÑA CRÓNICA
El Botox, que ha sido hasta ahora aplicado a tratamientos antiarrugas, ha sido sometido al análisis de científicos británicos, que pusieron bajo estudio la unión y reconstrucción de moléculas, con el fin de mejorar la enfermedad de Parkinson, la parálisis cerebral y la migraña crónica.
La toxina botulínica, argumentaron investigadores del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigación Médica británico, que sus hallazgos también abren la posibilidad de desarrollar nuevas formas para su aplicación, tal como analgésicos de largo plazo.
"El uso análgésico aporta una modalidad segura y económica,” determinó en un comunicado Bazbek Davletov, quien dirigió el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
El método empleado por los expertos generó una molécula refinada que podría ser práctica para su uso clínico y no tendría efectos tóxicos indeseados.
En los últimos años, el Botox se ha usado cada vez más como tratamiento médico, al explotarse su capacidad de relajar los músculos y nervios, para calmar los espasmos y temblores característicos de los pacientes con enfermedad de Parkinson o para aliviar el dolor.
Gran Bretaña se convirtió en el primer país este año en aprobar este fármaco antiarrugas como tratamiento contra la migraña.
Pero la sustancia, dado que es extremadamente tóxica, sólo puede utilizarse en una forma muy diluida, un factor que ha limitado otros usos.
Uso diluido de Botox
Pero, Davletov, señaló que la nueva técnica de refinamiento permitiría a los científicos producir nuevas formas de Botox con usos medicinales prácticos más amplios, por ejemplo como analgésico de largo plazo.
"Esta es la primera vez que logramos tratar moléculas de proteína como bloques Luego, mezclándolos y uniéndolos, se crean la base de tratamientos que anteriormente no habrían sido posibles", dijo el autor.
El método facilitaría una forma de alivio para el dolor crónico que dure como una inyección de Botox, entre cuatro y seis meses, añadió Davletov.