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La Universidad de Kansas (EE.UU.) y expertos australianos y españoles vienen compilando distintos estudios que hasta ahora han permitido descubrir que el 53% de los usuarios de teléfonos celulares sufre de nomofobia: una patología de exclusivo origen tecnológico.
Los hombres son los más afectados, suman 58%; en tanto, las mujeres llegan a un porcentaje de 48.
El término proviene del idioma inglés “no mobile”, que significa sin móvil o celular.
La nomofobia responde a un miedo irracional a salir a la calle sin celular, olvidarlo en un algún sitio, extraviarlo, que la batería se descargue, o hallarse en un área sin cobertura.
Los que más caen en esta fobia son los que tienen un smartphone.
Los denominados “enfermos tecnológicos del siglo XXI” experimentan agresividad, problemas para concentrarse e inestabilidad emocional, síntomas que irrumpen de inmediato cuando por distintas razones no pueden utilizar su celular.
Entonces, este avance tecnológico crea una dependencia psicológica que lleva a padecer estrés.
Según el relevamiento de usuarios en el país del norte, Australia y España, entra en la categoría de nomofóbico todo individuo que adolece de una ansiedad extrema al darse cuenta que olvidó el aparato y, consecuentemente, por más lejos que se encuentre, regresa para recogerlo, anteponiendo esta decisión a cualquier otro compromiso que deba asumir.
Habla por celular o lee mensajes en medio de reuniones con amigos, en la universidad, en el trabajo, en la casa y hasta en el baño.
Se ha calculado que cada dos minutos mira la pantalla del móvil aunque no espere ninguna llamada. Puede olvidarse de todo menos de comunicarse a través de su celular.
Los lugares que obligan a apagar el móvil, como cines, teatros, bancos, aviones, ciertos restaurantes, e iglesias, entre otros, le suscitan estrés.
Fuente: Euroespress