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Las infecciones respiratorias por el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) son unos de los motivos más comunes de infección en el sistema respiratorio en menores, especialmente antes de los dos años de vida.
Los síntomas más graves se observan en bebés prematuros, lactantes y niños pequeños, aunque también infecta a adultos mayores o de la tercera edad, produciendo neumonía intersticial. Para esta última, no se dispone de vacuna.
Empieza con catarro, tos, moco y fiebre. Una dificultad para respirar se da entre las 24 y 48 horas de aparición del cuadro, alterándose la voluntad de alimentarse y el carácter.
El problema respiratorio, de acuerdo a su gravedad, puede requerir internación.
Al pronunciarse los siguientes síntomas:
• Tos excesiva
• Dificultad para comer y dormir
• Ruidos respiratorios semejantes a silbidos (sibilancias)
• Depresión en las costillas por el esfuerzo respiratorio (tiraje)
• Aleteo en la nariz por el esfuerzo que el paciente hace para respirar
• Pausas respiratorias prolongadas (apneas)
• Coloración azulada por falta de oxigenación, especialmente en labios y uñas
Los chicos de menos de tres meses, ante la presencia de tos, necesitan la evaluación de un pediatra para descartar bronquiolitis (inflamación de las vías aéreas pequeñas) o neumonía.
Se contagia de persona a persona por las secreciones respiratorias eliminadas por la tos. La puerta de entrada puede ser la nariz, la boca o los ojos.
El virus se mantiene en manos y objetos tocados por la persona enferma por cerca de 6 horas.
Siempre se aconseja el lavado frecuente de manos y la higiene de todos los objetos manipulados por el enfermo (chupetes, juguetes, sábanas y otros) .
Aumenta la severidad de la infección cuanto más pequeño es el bebé; la mortalidad se acrecienta en niños de riesgo: prematuros, con displasia broncopulmonar(trastorno crónico en quienes fueron asistidos con un respirador al nacer), cardiopatías congénitas, enfermedad neuromuscular o déficit inmunológico (trasplantados o con Sida).
El virus se expande por aglomeración de personas en lugares cerrados y una permanencia de varias horas en espacios interiores; igualmente, por la falta de ventilación de los ambientes hogareños.
Cuando el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) entra en el cuerpo por vía respiratoria u ocular, se disemina sobre todo por el aparato respiratorio, llegando a manifestarse con síntomas respiratorios altos (rinitis -inflamación del revestimiento mucoso de la nariz- o faringitis), otitis media, sinusitis, bronquiolitis y neumonía, en especial en menores de dos años.
Después de un catarro acompañado de fiebre, se inflaman los bronquios, fundamentalmente en lactantes, dado que el tamaño terminal de los bronquios es de un diámetro muy pequeño, y al inflamarse obstruye el paso adecuado de aire a los bronquiolos y alveolos pulmonares (parte distal del sistema respiratorio).
La obstrucción de los bronquiolos es la que genera silbidos por el paso del aire, característica específica de esta enfermedad.
Los bronquiolos son más finos, con menor diámetro, y la inflamación y engrosamiento de la mucosa suscita una mayor obstrucción respiratoria.
A veces el aire no se introduce en los alveolos o queda atrapado sin poder salir (hiperinsuflación de aire).
Aunque el bebé desarrolle anticuerpos específicos, la inmunidad contra este virus no es completa y pueden ocurrir nuevas infecciones y en forma reiterada.
Los antibióticos no atacan ningún virus. Lo que importa es bajar la fiebre, mantener una buena hidratación y humedad ambiental, lavados nasales con frecuentes y aspiración de las secreciones.
El bebé debe ubicarse semisentado para favorecer su respiración y hacerle kinesioterapia para la movilización de las secreciones bronquiales.
En algunos casos el pediatra recomienda el uso de broncodilatadores.
No se dispone de vacuna. Se cuenta con un medicamento inyectable que contiene anticuerpos específicos contra el VSR que se aplica en pacientes de alto riesgo de contagio, como lactantes de menos de un año, prematuros con enfermedad crónica pulmonar o cardiaca y niños con displasia broncopulmonar.
La lactancia materna reduce la gravedad de la infección. La higiene también es una de las mejores formas de prevención.
Los mayores tienen que lavarse las manos antes de atender a los lactantes y evitar que los niños se contacten con personas con infecciones respiratorias agudas.
El reingreso del niño enfermo no corresponde que se admita por una semana, ya que durante este periodo es un foco de contagio para el resto de los pequeños.
La utilización de anticuerpos monoclonales a través de una inyección intramuscular en pacientes de alto riesgo (bebés prematuros o niños con broncodisplasia pulmonar) es una nueva alternativa preventiva. Antes de concretar este tratamiento se recomienda una consulta médica.
Fuentes:Respiratory Syncytial Virus. In: Mandell GL, Bennett JE, Dolin R, eds. Principles and Practice of Infectious Diseases. 7th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Churchill Livingstone; 2009:chap158.
Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine