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Su composición y valor nutritivo radica en la presencia de proteínas de alta calidad, calcio y vitaminas. Estos elementos los convierten en un alimento especialmente importante durante la infancia y la adolescencia, así como en situaciones de embarazo y lactancia.
Contiene un 88% de agua y un 12% de materia sólida, de la cual 4,5% son hidratos de carbono (lactosa), el 3,3% proteínas de alto valor nutritivo (la principal la caseína) y un 35 de grasas saturadas.
El resto está formado por vitaminas A, B2 y B1, más calcio, magnesio y potasio.
La lactosa favorece a la flora intestinal y al desarrollo del sistema nervioso durante el crecimiento.
Un litro diario de leche aportaría a un niño -de 10 a 12 años- el 25-30% de las calorías necesarias, el 75% de las proteínas, la totalidad del calcio, casi la mitad de los requerimientos de vitamina A y D, incluso una importante proporción de las demás vitaminas.
Un litro de leche entera proporciona cerca de 640 kilocalorías.
Sus derivados (manteca, queso, yogur) son esenciales en todas las etapas de la vida: lactancia, crecimiento y a partir de los 40 años.
El calcio es un nutriente esencial para la estructura ósea: se va depositando en los huesos desde el estado embrionario y hasta los 35 años. Participa en el impulso nervioso, la excitabilidad muscular y la coagulación de la sangre.
El queso es uno de los alimentos más importantes por su valor nutritivo de calcio y proteínas.
El yogur es completo, excelente para el sistema inmunológico.
Previene todo tipo de enfermedades vinculadas con la descalcificación de los huesos, principalmente la osteoporosis.
Es fundamental para las mujeres que llegan a la menopausia.
Ante dificultades de masticación o deglución, resulta un alimento de fácil consumo.
Hay gente, que pese a sus bondades, no la toleran, le genera molestias como dolores abdominales o cólico, gases y diarrea. Suele sufrir “intolerancia a la lactosa”, que se produce por deficiencias enzimáticas del aparato digestivo y es común en mayores de 65 años.
Para aquellos que no les agrada la leche, el yogur es una saludable opción para ingerir la cantidad necesaria de calcio.
Se elabora a partir de bacterias benéficas que sobreviven a los ácidos del estómago y llegan intactas al intestino.
En sólo 22 gramos se hallan el 35-40 por ciento de la cuota diaria de calcio. Posee más proteína, potasio y fósforo que la leche; es una fuente extraordinaria de vitaminas B6, B12 y B3 y ácido fólico.
Es un aliado fundamental para niños, embarazadas y ancianos, dado que colabora en el correcto funcionamiento del organismo.
Ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, en especial los vinculados con el aparato digestivo.
Optimiza el sistema inmunológico, activa las defensas naturales y es un aliado para curar la anorexia nerviosa.
Las variedades descremadas o light se recomiendan en todas las dietas de adelgazamiento.
Reduce el síndrome premenstrual como la hinchazón y el malestar abdominal.
Se le atribuyen propiedades para disminuir los niveles de colesterol.
Minimiza los efectos negativos de los antibióticos y protege al estómago de la erosión que provocan ciertos medicamentos.
Actúa sobre la flora intestinal, mejora el funcionamiento del peristaltismo de los intestinos por lo que evita el estreñimiento y controla la diarrea.
Fuente: Lic. en nutrición María Fernanda Cristoforetti, argentina