informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
La hipersomnia es la tendencia al sueño en situaciones anormales: una facilidad excesiva para conciliar el sueño durante el día, en circunstancias en que a la mayoría de las personas no le sucede.
Es un síntoma que puede aparecer por múltiples enfermedades, como depresión grave o ansiedad, abuso de fármacos y en especial de hipnóticos.
El hecho de que la persona se queje al respecto, ya de por sí no es normal, pero para corroborar la irregularidad es conveniente asegurarse de que surge en ocasiones fuera de lo acostumbrado.
Cuando alguien se duerme conduciendo, trabajando, mientras viaja, de pie, en una escalera, en el coche al parar en un semáforo, durante una clase o un examen, por ejemplo, hay que pensar que ya algo no funciona bien.
Es preciso conocer la razón y decidir si vale la pena instaurar un tratamiento del motivo o del síntoma.
La somnolencia excesiva es un síntoma que corresponde ser evaluado siempre que -por su frecuencia o intensidad- haga sospechar a la persona afectada, o a los que conviven cerca de ella, que no es proporcional al descanso nocturno.
Como puede ser señal de alarma para la presencia de otras afecciones, el paciente precisa un seguimiento.
Es fundamental constatar la existencia de otros síntomas para hallar la enfermedad que la provoca.
Suele acompañarse de otros síntomas y raramente es único.
Hay que estudiar a fondo el trastorno, en tanto que por sí mismo produce molestias claras en la vida cotidiana del paciente, por su repercusión en las áreas personal, laboral o social, y hace sospechar una enfermedad de base, que merece diagnóstico y tratamiento.
Se suscita por múltiples enfermedades sistémicas, por afecciones o falta de control del ritmo sueño-vigilia.
Además, la ingesta de múltiples fármacos altera el estado normal de vigilancia y crea la sensación de somnolencia diurna.
Una vez confirmada la hipersomnia, el primer paso es eliminar la medicación que la origina.
Después hay que buscar si se encuentra una enfermedad asociada al síntoma.
Un problema neurológico (como encefalitis, meningitis o un tumor en la cabeza)
dan lugar a esta dolencia.
El abanico de enfermedades que conduce a la hipersomnia es amplísimo:
enfermedades respiratorias (apneas de sueño),
insuficiencia respiratoria crónica con aumento del dióxido de carbono (enfisema, bronquitis crónica, hipoventilación crónica),
endocrino-metabólicas (hipotiroidismo),
encefalopatías difusas por enfermedades renales o hepáticas, insuficiencia cardiaca o tumores.
Asimismo, muchos cuadros infecciosos locales (sepsis, enfermedad del sueño, transmitida por la mosca tsé-tsé) provocan la somnolencia, especialmente si la fiebre es alta y si se trata de niños o personas de edad avanzada.
Si se descarta otra afección, los cuadros más habituales son la narcolepsia y la hipersomnia idiopática.
La narcolepsia o enfermedad de Gelineau es una enfermedad genética que se inicia en la juventud habitualmente, y cursa con:
ataques bruscos de sueño (las personas se duermen en clase, sentados, de pie, viendo la televisión, en un bar);
cataplejia (pérdida súbita del tono muscular voluntario) por sustos, risas, ruidos o bien otros fenómenos;
parálisis del sueño (al comienzo o al final del sueño);
alucinaciones hipnagógicas (presentación de imágenes generalmente con sensación de pánico al entrar en sueño).
El paciente entra en fase REM de sueño de forma muy rápida, en 1-10 minutos.
Suele empezar en la juventud, y tiene mejor evolución que la narcolepsia.
Se aplica según la dolencia que se padezca. Por ejemplo, en el síndrome de apneas obstructivas del sueño, el tratamiento con CPAP mejora la somnolencia y la sensación de cansancio de modo muy llamativo ya desde el primer día de uso del aparato.
Sólo se trata por sí misma cuando se refiere a una enfermedad del sueño, en la que ésta es el síntoma fundamental; es decir, cuando a pesar del tratamiento adecuado de la afección de base, persiste la somnolencia como síntoma importante.
En la narcolepsia y en la hipersomnia idiopática el tratamiento de la hipersomnia depende de la gravedad del síntoma.
Si es leve se comienza con medidas de orden de horarios: cuidar el sueño nocturno, mantener horarios fijos para acostarse y levantarse, junto con una siesta diaria; puede recurrirse al café como estimulante.
Si no es suficiente, se utilizan estimulantes suaves como la Pemolina magnésica. En caso contrario, hay que acudir a la centramina, metilfenidato u otros derivados de anfetaminas.
En los últimos cuatro años se ha introducido en el mercado un nuevo fármaco: modafinilo. Es una medicación de precio más elevado, y no tiene efecto sobre los demás síntomas de la narcolepsia (cataplejia, parálisis, alucinaciones.)
La cataplejia, las alucinaciones hipnogógicas, y la parálisis del sueño se han tratado tradicionalmente con dos clases de medicamentos antidepresivos, que incluyen los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina.
Fuente: Dr. Jorge Iriarte Franco Especialista en Neurología y Neurofisiología ClínicaConsultor Clínico. Departamento de Neurología y Neurocirugía CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA