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Una esponja puede contener cerca de 20.000.000 gérmenes por pulgada cuadrada (2,5 centímetros), mientras que un inodoro llega a tan sólo 150 unidades.
Esta información surge de un estudio realizado por el microbiólogo Charles Gerba de la Universidad de Arizona, Estados Unidos.
En salas de juegos, como en los mismos hogares, correctamente higienizados y desinfectados, los niños están hasta un 40% menos expuestos a contraer enfermedades y, por lo tanto, con menor necesidad de requerir antibióticos, según el doctot M. Lebowitz del Colegio de Salud Pública y Medicina de la misma Universidad.
Si se toma conciencia sobre la importancia y la forma de prevención de afecciones, se evitan diarreas y enfermedades contagiosas.
El doctor Gerba recomienda utilizar hipoclorito de sodio (lavandina), el desinfectante más eficaz y económico.
En 30 segundos la lavandina elimina el 99,999% de los virus, bacterias y hongos de las superficies.
Su eficacia abarca un amplio espectro, desde la eliminación de gérmenes responsables de gripes, resfríos –que pueden sobrevivir sobre una mesa o escritorio hasta 72 horas- u hongos de pie de atleta, pasando por gastroenteritis, neumonía, hepatitis A, cólera, meningitis e incluso elimina el virus del ántrax y el Sida.
Para eliminar el virus HIV-1, se deben limpiar aquellas superficies contaminadas con sangre o fluidos humanos y aplicar lavandina a razón de una taza cada cinco litros de agua, dejando actuar por dos minutos.
De acuerdo con dicho estudio, publicado en la conferencia nacional de la Liga de Bienestar Infantil, en Washington, los menores tienen menos posibilidades de enfermarse cuando las guarderías se encuentran limpias y desinfectadas.
El estudio examinó la salud de los niños de 1 a 6 años, en doce guarderías. Se entregó al personal una guía, que determinaba cuántas veces debían limpiarse y desinfectarse, diaria o semanalmente, áreas específicas del edificio.
Los trabajadores de las guarderías continuaron con su labor de limpieza diaria y localizada de lugares transmisores de gérmenes, como manijas de puertas o llaves de luz.
Los investigadores encontraron que en los chicos sujetos a investigación se reportó: