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Descubren que la bacteria 'Salmonella entérica', la forma bacteriana más común de contaminación en alimentos y una de las principales causas de infecciones gastrointestinales, regula su virulencia de acuerdo a la concentración de hierro libre que se encuentre en el epitelio intestinal de la persona afectada.
Este es un hallazgo de investigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), especialistas en Microbiología Molecular del Departamento de Genética de y Microbiología.coordinado por Jordi Barbé, en colaboración con el grupo de estudios a cargo de Juan Carlos Alonso del CSIC (agencia estatal de investigación española), que publica la edición PLoS ONE.
El avance en este aspecto, según el artículo: “ayudará al desarrollo de nuevas estrategias para el diseño de vacunas e identificación de nuevas dianas antibacterianas”.
Por primera vez se demostró que el patógeno activa genes a través de la proteína Fur, que actúa como un sensor de la concentración de hierro que hay en su entorno.
En la mayoría de bacterias, el control de los niveles lo ejerce la proteína Fur, que interacciona con el ADN y ajusta la producción de sistemas de captación y almacenaje de hierro.
Este elemento es vital para la generación y crecimiento de casi todos los organismos vivos, aunque concentraciones demasiado elevadas en el interior de una célula pueden ser nocivas, por lo que los organismos disponen también de sistemas de control.
En animales vertebrados, el control estimula una primera barrera de defensa conocida como inmunidad nutricional, que restringe la cantidad de hierro libre en todos los fluidos corporales y evita el desarrollo de los patógenos.
La bacteria 'Salmonella entérica' es uno de los patógenos bacterianos más asociados con brotes de origen alimentario y responsable de numerosas enfermedades, que van desde la gastroenteritis a infecciones sistémicas que perjudican a humanos y a un amplio abanico de animales.
Millones de adultos mueren cada año por bacterias y toxinas presentes en la comida, informó por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los problemas relacionados con comida y agua contaminada se consideran desde hace mucho una amenaza para los niños pequeños, con posibilidad de deshidratarse rápidamente.
Los ancianos también son especialmente vulnerables a enfermedades graves por consumo de alimentos y agua contaminados con salmonella, que produce infecciones diarreicas y vómitos.
En el 2 ó 3 por ciento de los casos, la bacteria motiva inconvenientes de salud a largo plazo, especialmente artritis reactiva, una forma dolorosa de artritis que alcanza a interferir en el trabajo y la calidad de vida. Esta información corresponde al epidemiólogo estadounidense Christopher Bramen, quien evaluó a gente infectada en los estados de Minnesota, California, Colorado,Arizona, Nevada, Illinois, Texas y Wisconsin.