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Se ha encontrado el valor pronóstico de una proteína en pacientes con cáncer de mama triple negativo, que es el subtipo más agresivo que afecta a mujeres jóvenes.
El hallazgo es importante porque la proteína, denominada PARP1, se ubica en gran cantidad en los tumores mamarios de mal pronóstico y sobre todo en los tumores triples negativos: un subtipo de cáncer que reúne las mayores tasas de recaída y mortalidad, en especial en mujeres jóvenes y para las cuales no hay todavía terapias específicas y dirigidas.
“Por primera vez- publicó Annals of Oncology- “se han evaluado las implicancias de dicha proteína en muestras humanas para verificar su valor pronóstico real en el comportamiento y evolución de las pacientes con este cáncer de mama”.
La investigación fue encarada por oncólogos del Hospital del Mar de Barcelona y del Instituto de Investigación IMIM, junto con la Fundación Jiménez-Díaz de Madrid y el Hospital Clínico de Valencia.
El estudio evidenció que las mujeres que poseen tumores con una cantidad de PARP-1 superior a la media llegan a un peor pronóstico y, especialmente, cuando sufren tumores triple negativos.
"El descubrimiento más significativo ha sido la detección de una presencia desmesurada de la PARP1, que siendo un factor pronóstico independiente se correlaciona con la supervivencia de las enfermas", explicó Joan Albanell, líder del equipo investigador, jefe del Servicio de Oncología del Mar y director del Programa de Investigación en Cáncer del IMIM.
De acuerdo a lo que agregó el especialista: cuanto más PARP1 existe, el pronóstico empeora y, probablemente, con menor respuesta positiva a los tratamientos antitumorales.
Remarcó Albanell que la proteína serviría de indicador para constatar los resultados de la atención médica.
La hipótesis, entonces, formula que – a partir de la suma de proteína existente- se podría seleccionar a las enfermas que se verían beneficiadas con la quimioterapia combinada con inhibidores de PARP (clase de fármacos eficaces contra los tipos de cáncer agresivos).
En España, anualmente, se diagnostican entre 16.000 y 17.000 nuevos casos de cáncer de mama, de los cuales un 20% pertenecen al conocido como triple negativo.
Hoy los inhibidores de PARP se aplican a nivel experimental en investigación y ensayos clínicos y están brindando resultados prometedores, aunque no suficientes para su uso clínico directo.
"Necesitamos encontrar inhibidores selectivos de PARP1 para obtener una inhibición más selectiva, menos tóxica, y que facilite la planificación de aportes certeros a favor del tratamiento", destacó Albanell.