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Se trata de una afección grave y a menudo mortal que ocurre en humanos y en primates (monos, gorilas).
La fiebre hemorrágica del Ébola ha sido noticia a nivel mundial debido a su potencial destructivo.
La provoca un virus que pertenece a la familia llamada Filoviridae, del cual los científicos han identificado cuatro tipos. Se ha informado que tres de estos tipos causan la enfermedad en humanos: virus del Ébola-Zaire; virus del Ébola-Sudán y virus del Ébola-Costa de Marfil.
La enfermedad en humanos ha estado limitada hasta ahora a partes de África, aunque también a llegado a Estados Unidos el virus Ëbola Reston.
Se transmite a partir de animales infectados y materiales animales.
También se propaga entre humanos por el contacto cercano con fluidos corporales infectados o por medio de agujas infectadas en un hospital.
Durante el período de incubación, que suele durar alrededor de una semana, los síntomas son:
Artritis (inflamación o desgaste de articulaciones)
Dolor de espalda (lumbago)
Escalofríos
Diarrea
Fatiga
Fiebre
Dolor de cabeza
Malestar
Náuseas
Dolor de garganta
Vómitos
Los síntomas tardíos abarcan:
Sangrado por ojos, nariz y oídos
Sangrado por la boca y el recto (sangrado gastrointestinal)
Depresión
Inflamación de los ojos (conjuntivitis)
Hinchazón genital (labios y escroto)
Aumento de la sensación de dolor en la piel
Erupción en todo el cuerpo que a menudo contiene sangre (hemorrágica)
Paladar con apariencia roja
Convulsiones, coma, delirio
Los pacientes generalmente fallecen por shock más que por la pérdida de sangre.
Las personas son hospitalizadas y probablemente requieran cuidados intensivos. Las medidas de soporte para el shock incluyen medicamentos y líquidos administrados por vena.
Los problemas de sangrado precisan transfusiones de plaquetas o plasma fresco.
Los sobrevivientes presentan problemas poco comunes como la pérdida de cabello y cambios sensoriales.
Hay que consultar con el médico si se ha viajado a África (o si sabe que ha estado expuesto a la fiebre del Ébola) y se experimentan síntomas de esta enfermedad.
El diagnóstico y tratamiento oportunos mejoran las posibilidades de sobrevivir.
Se deben evitar las áreas con epidemias. Asimismo, usar ropa hospitalaria, guantes y máscara al estar en torno a pacientes enfermos. Estas precauciones disminuyen enormemente el riesgo de transmisión.
Un enfoque con un gen silenciador puede salvar de la cepa más letal del virus del Ebola, lo que los investigadores llaman la vía más viable hasta el momento para tratar la mortífera y peligrosa infección, luego de una práctica realizada a primates.
El equipo usó pequeños ácidos ribonucleicos (ARN) interferentes, o SIRNa, una nueva tecnología generada por un número de compañías, para mantener controlado al virus durante una semana hasta que el sistema inmune alcance su recuperación.
Investigadores del Gobierno estadounidense y una pequeña compañía biotecnológica, Tekmira Pharmaceuticals , trabajaron juntos para un nuevo enfoque, detallado en la revista médica The Lancet.
"El sistema de entrega es la verdadera clave", dijo Thomas Geisbert, de la Escuela de Medicina de la Boston University, que hizo parte del trabajo mientras trabajaba en el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército, en Fort Detrick, Maryland.
Hasta el momento no existe un tratamiento o una vacuna contra el Ebola, que sigue contagiándose a través del contacto personal cercano.
Los SIRNa son pequeños restos de material genético que alcanzan a bloquear la acción de un gen específico. Éste, en particular, se pega a tres áreas diferentes del Ebola, evitando que se multiplique.
El equipo de Geisbert se detuvo en una cepa llamada Zaire, que proviene de la República Democrática del Congo y causa la muerte de hasta el 90 por ciento de las personas infectadas.
"Hemos tenido muchas dificultades para desarrollar tratamientos, antirretrovirales o cualquier otro tipo de estrategia", manifestó Geisbert.
El equipo ha anunciado una serie de "casi éxitos", de los cuales el más reciente es una vacuna que proporcionó protección parcial a los monos en 2006.
Los test en cuatro monos rhesus, o macacos, mostraron que siete inyecciones diarias curaban al 100 por ciento de los animales. Y Geisbert sostuvo que los investigadores dieron a los monos una dosis extremadamente alta de Ebola.
El tratamiento mantiene al virus controlado mientras el sistema inmune se prepara para combatirlo, explicó. "Existe un umbral crítico para la carga viral y si se la supera, el paciente muere", señaló.
"Este fármaco elimina una parte suficiente del virus para mantener un equilibrio", añadió.
Fuentes
Bell M. Viral hemorrhagic fevers. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier. 2007: chap 404.