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Se ha constatado, mediante una investigación en niñas y madres, que la voz de la mamá es suficiente para calmar a sus hijos, lo que probablemente alivie el sentimiento de culpa de muchas mujeres que, mientras cumplen actividades laborales, sólo pueden comunicarse con sus descendientes a través del teléfono.
La idea de varios expertos de Estados Unidos fue averiguar –a través de esta experiencia con chicas y madres- hasta qué punto afecta a la gente la interacción oral con un ser querido; analizaron para ello los niveles de la hormona de la calma - la oxitocina - en varias hijas preadolescentes sometidas a una situación de estrés.
Los investigadores invitaron a 61 menores de entre 7 y 12 años a hablar en público ante desconocidos, separándolas después en tres grupos.
Las chicas del primer grupo se reunieron físicamente con sus madres, las del segundo hablaron con ellas por teléfono pero no las vieron y el tercero no tuvo ningún tipo de contacto con ellas.
Las hormonas del estrés de las niñas se controlaron durante todo el proceso y los investigadores observaron que aquellas que fueron reconfortadas por sus madres - física o verbalmente - produjeron unos niveles de oxitocina similares.
Los humanos que carecen de apoyo por parte de sus familiares y amigos tienen peor salud que sus pares mejor relacionados. Las comunicaciones orales pueden determinar los mismos resultados que la interacción interpersonal directa, incluido el contacto físico", manifestaron los investigadores.
"Nuestros resultados sugieren que la comunicación oral podría ser tan importante como el contacto físico para la regulación neuroendocrina que permite los vínculos sociales en nuestra especie", añadió.
El estudio fue publicado en el diario "Proceedings of The Royal Society B".