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Un estudio publicado en Pediatrics reveló que, desde mediados de 1990, disminuyó la exposición infantil al humo de cigarrillo de segunda mano en los hogares estadounidenses.
Sin embargo, otros dos estudios en la misma revista destacaron que la exposición en los primeros años de vida provocaría problemas de conducta y de salud en el futuro.
La absorción del humo de cigarrillo de segunda mano causa problemas pulmonares, asma e infecciones del oído, además de favorecer el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
Fumar en el embarazo está asociado con una gran cantidad de problemas psicológicos en los niños, como el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la conducta antisocial.
En uno de los tres estudios, el equipo de Marie-Jo Brion, de la University of Bristol, en el Reino Unido, revisó dos investigaciones de largo plazo en Gran Bretaña y Brasil, que habían comenzado a principio de la década de 1990.
El 16 por ciento de las madres británicas dijeron que habían fumado en el embarazo, a diferencia del 29 por ciento de las brasileñas.
A los 4 años, los hijos de esas mujeres obtuvieron niveles más altos de hiperactividad, problemas con sus pares y mala conducta, por ejemplo, hostigaban a sus compañeros, se copiaban y mentían. Pero no presentaban más problemas emocionales.
Tras considerar la salud psicológica de los padres, el estatus socioeconómico y si el padre fumaba, sólo la mala conducta se mantuvo asociada hasta en un 82 por ciento con el tabaquismo materno.
Los resultados no prueban que la exposición al tabaco en el útero ocasione problemas de conducta directamente, pero sí que podrían estimularlos.
Aunque la mujer no fume, estar cerca de fumadores afecta al niño por nacer, según un segundo estudio publicado en Pediatrics.
Un equipo de la Universidad de Hong Kong estudió a 6.800 niños en edad escolar cuyas madres no fumaban. Aunque, si sus padres fumaban todos los días, los chicos tendieron a pesar alrededor de medio kilo menos que los que no habían estado expuestos al humo de segunda mano durante la gestación o después de nacer.
El tercer estudio publicado reveló que cada vez menos niños aspiran humo de cigarrillo en el hogar.
El equipo de Gopal K. Singh, del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en Rockville, Maryland, halló que, en 2007, unos 5,5 millones de niños estadounidenses, o el 7,6 por ciento, estaban expuestos al humo de cigarrillo en el hogar, mientras que en 1994 la cifra era del 35 por ciento.
"Esa fue una reducción bastante importante", explicó Singh. "Es un mensaje positivo porque las tasas de exposición disminuyeron".
Aun así, el equipo señaló que el 7,6 por ciento todavía es alto para la meta nacional de 2010, que es del 6 por ciento.
En su investigación, los niños de Hawai y las Islas del Pacífico alcanzaron las tasas más bajas de exposición, mientras que los chicos afroamericanos registraron las más altas.
Los niños de los hogares más pobres y con padres de menor nivel educativo eran los que más peligro corrían. De acuerdo a Singh, la baja de la exposición al humo de segunda mano en el hogar fue más lenta en esos grupos.
FUENTE: Pediatrics