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La circunstancia de experimentar simultáneamente mucho dolor articular en diferentes lugares del cuerpo y por períodos prolongados, lleva con frecuencia a la depresión.
El paciente con fibromialgia, cuya dolencia también se extiende a los músculos, ligamentos y tendones en forma crónica, sin embargo, no siempre se da cuenta que se halla deprimido.
No obstante, su afección generalizada en todo el organismo, lo pone sensible ante palabras o gestos de otros, llenándolo de ansiedad, poca o ninguna tolerancia; ve todo negativo, se atribula y abruma aún frente a nimiedades.
Entonces, al dolor físico se agrega el emocional, y el sujeto puede llegar a convencerse que nada le importa; todo le duele, muestra un ánimo terrible y malhumor. Muchas veces se torna muy difícil romper este círculo, pero definitivamente eso es justo lo hay que hacer para salir adelante.
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Esta enfermedad se acompaña de artritis, síndrome de fatiga crónica, lesiones en la columna o cuello, migrañas, con sufrimiento constante, que aumenta, disminuye, cambia de sitio, es evidente y se vuelve parte de la persona; solo el temperamento ayuda a soportar un dolor que nunca acaba.
Es preciso contrarrestar la depresión porque no queda otra opción. Es más fácil decirlo que lograrlo, pero la persona debe aprender a manejar su ánimo.
Respirar lenta y profundamente cinco veces, con los ojos cerrados, imaginando hermosos paisajes de la tierra, agua, sol, campo y bosques.
Escuchar la música favorita, o la que contribuye a meditar para relajarse.
Aceptar la situación: el dolor siempre está presente, aunque existe la prerrogativa de hallarse de buen o mal humor.
No tomarse las circunstancias de la vida cotidiana con suma seriedad porque provoca estrés.
Dejar de lado las relaciones que imponen estrés o suscitan sentimientos negativos.
Caminar y hablar más lento; el cerebro piensa con mayor claridad; el cuerpo se relaja y se libera tensión.
Practicar un ejercicio regular, como una caminata diaria; lo aconsejable es que resulte agradable; el ejercicio siempre libera la tensión interna y ayuda tanto a la mente como al cuerpo.
Buscar alternativas: el dolor crónico no tiene solución; mortificarse no tiene sentido porque provoca mas tensión y no permite pensar positivamente.
Cumplir una actividad por vez, frente a una crisis de dolor, baja la tensión y contribuye a lidiar con la vida cotidiana con eficacia.
Hablar con gente que comprenda, ofrezca consejos, escuche o brinde apoyo.
Realizar algo que guste dado que relaja.
Fundación para la Fibromialgia y el Síntoma de Fatiga Dres. Joaquim Fernandez Solà y Ferran J. Garcia Fructuoso, del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (España).