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Un reciente estudio da a conocer que las etiquetas que acompañan los alimentos, dejan de lado la información de alérgicos y se hallan, comúnmente, contaminados con maní, leche o huevo.
"Nuestra investigación destaca la necesidad informativa que tienen los consumidores alérgicos a ciertos alimentos.” Los autores remarcaron que existen en los productos etiquetas recordatorias, sin reales especificaciones, “que generan un peligro pequeño, pero real", en su publicación en el Journal of Allergy and Clinical Immunology.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que el 2 por ciento de los adultos de Estados Unidos, y entre el 4 y el 8 por ciento de los niños sufren alergias alimentarias, que causan unas 150 muertes por año.
Las alergias varían en la gravedad de las reacciones: algunas personas experimentan una urticaria leve, o picazón en la lengua cuando comen algo con el alérgeno, mientras que otras no respiran y se desmayan.
Las empresas poseen la obligación de comunicar claramente la lista de ingredientes de cada producto y si éste contiene alérgenos.
Sin embargo, no se encuentran normas especiales en relación a si deben incluir leyendas como, por ejemplo, "Puede contener restos de maní", justamente en alimentos que no correspondería que incluyan alérgenos.
"Es algo así como una percepción personal sobre qué nivel de exposición merece la advertencia. Ni siquiera se tomaría conciencia en algunas empresas", dijo la doctora Lara Ford, alergista de la Escuela de Medicina Mount Sinai.
El equipo de Ford analizó 401 alimentos de las góndolas del supermercado; desde mezclas horneadas hasta pastas.
En total, 228 productos disponían de etiquetas para advertir a los consumidores de que podrían estar contaminados con maní, leche o huevo; en tanto, otros alimentos similares desistieron de aclarar sobre factibles alérgenos.
El equipo analizó todos los productos para constatar si estaban contaminados con alguno de los tres alérgenos.
El 5 por ciento de los alimentos con etiquetas de advertencia mostraba rastros de alérgenos, comparado con el 2 por ciento sin indicación alguna.
Cinco de 232 productos evaluados se hallaban contaminados con maní; 10 de 193, con leche y 4 de 174, con huevos.
Los niveles de alteración más altos registrados fueron 5,8 mg por porción para el maní; 7,3 mg por taza de leche y 0,26 mg por unidad de huevos.
Dado que no obran datos informativos sobre qué grado de restos de esos ingredientes son aptos para los alérgicos, el equipo investigador se enfrentó al desconocimiento de la peligrosidad.
Los productos de las empresas más pequeñas reunieron siete veces más posibilidades de contaminación con alérgenos que los de compañías más grandes.
Para Ford, los pequeños productores "se encontrarían utilizando quizás los mismos equipos para generar distintos productos", lo que aumenta el nivel contaminativo.
Food Allergy Initiative, que recibe apoyo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, financió el estudio.
FUENTE: Journal of Allergy and Clinical Immunology,