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La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria, crónica y degenerativa del sistema nervioso central. Es la segunda causa de discapacidad en los jóvenes del mundo occidental y cada vez resulta más habitual.
Según Xavier Montalban, director del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (CEM-CAT) y del Área de Neurociencias del hospital universitario Vall d'Hebron, el sistema inmunológico se activa demasiado y de modo erróneo por lo que, en lugar de atacar los virus y las bacterias, confunde la funda de los nervios, la mielina, con un elemento externo, atacándola e inflamándola.
Pero el número de síntomas de la EM es tan variado que se le denomina ‘el camaleón de la neurología’.
La EM posee un componente genético importante. Por ejemplo, ante dos gemelas univitelinas (idénticas), si una padece EM, la otra tiene un 30% de posibilidades de experimentarla, un porcentaje muy superior al de la población general.
No obstante, la probabilidad de que el otro gemelo no desarrolle la enfermedad es mayor (70%), lo que confirma cómo los factores externos ejercen un papel clave.
Causantes fundamentales son los virus, sobre todo el de Epstein-Barr, que es el que provoca el virus de la mononucleosis infecciosa (fiebre glandular que pertenece a la misma familia del herpes) y que cada vez se asocia más como factor precipitante de EM.
Parece que existe una vinculación entre los niveles bajos de la vitamina D y el progreso de la enfermedad. De ahí que una de las razones de la presencia de la esclerosis múltiple, sería la ubicación geográfica: en los países nórdicos, con pocas horas de luz a lo largo del año, la incidencia de EM es muy superior a la de los países mediterráneos.
El número de pacientes en 100.000 habitantes creció entre un 60% y un 70% desde 1998. Al mismo tiempo que aumentó la incidencia, se han visto más casos en mujeres de más de 40 años, cuando lo acostumbrado es que la EM se de en ambos sexos y fundamentalmente en chicas de 25 a 35 años.
Los expertos adjudican valor al aspecto higiénico; reconocen que la higiene es decadente en países pobres.
Cuanta más higiene, menos infecciones surgen, aunque más enfermedades del sistema inmunológico se sufren en el mundo. Nadie ignora que la EM no deja de ser una enfermedad del sistema inmune.
Hay pacientes que, transcurrido un tiempo, admiten que adolecen de la EM, tan incierta como heterogénea, llevando adelante una vida normal y/o enfrentando un proceso crónico de discapacidad con la calidad de vida disminuida.
A veces precisan la asistencia de neuropsicólogos abocados a la problemática.
Relacionarse con otras personas enfermas ayuda mucho a superar las dificultades.
La EM tiene dos componentes: la inflamación y la degeneración. Respecto a la inflamación, existe un arsenal terapéutico muy potente.
Aún se ignora cómo evitar el proceso de neurodegeneración que conduce a la discapacidad. Tampoco hay remedios neuroprotectores y, mucho menos, neuroregeneradores.
En principio, se ha reconocido que entre un 40% y un 50% de los pacientes comenzaba a experimentar -al cabo de 15 años- un proceso de neurodegeneración con un impedimento progresivo para andar o mover extremidades.
Hoy en día, se considera que la cifra de afectados continua creciendo en los jóvenes, siempre como un proceso de degeneración de los nervios. “Aquí es donde tenemos que focalizar la atención”, destacó el profesional catalano.
El tratamiento de las células madre provoca experimentalmente un efecto inmunomodulador, y no regenerador, por lo que se desconoce cómo atacar la EM.
La EM es una enfermedad que afecta a la gente en la etapa más temprana de su vida, cuando está formando su carrera y su familia. Y, por supuesto, es una situación que lesiona la relación con la familia y los vínculos conyugal y laboral. Al paciente le causa conflictos físicos y emocionales.
En esta situación la calidad de vida presenta factores predecibles independientes: la discapacidad, la fatiga y la depresión.
En el ámbito psicosocial, la depresión lesiona al 60% de los pacientes.
La circunstancia requiere tratamiento médico y psicológico, pero impacta prácticamente en todos los aspectos de la vida. Es por eso que predominan los suicidios en un número siete veces mayor que en la población en general.
La EM además atenta contra el tratamiento porque : "el paciente con depresión tiene menor adherencia al tratamiento. Esto es importante porque se convierte en un círculo vicioso", según el Dr. Miguel Angel Macías, Jefe del Departamento de Neurología de la UMAE, del Centro Médico de Occidente en Guadalajara, México.
En cuanto a la fatiga, es el síntoma más común en EM y ocurre en todos los subtipos de la enfermedad, siendo la principal razón de desempleo.