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Un nuevo estudio de investigadoras argentinas planteó la posibilidad concreta de prevenir o tratar la gastritis mediante una alternativa natural que repara la mucosa gástrica dañada. Los resultados se publican en la revista científica World Journal of Gastroenterology.
Graciela Font de Valdez, investigadora principal del CONICET y directora del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA), y su grupo de trabajo, integrado por las doctoras Fernanda Mozzi, Cecilia Rodríguez y Marta Medici, demostraron que la leche fermentada con la cepa Streptococcus thermophilus CRL 1190 y sus exopolisacáridos (azúcares producidos por la bacteria láctica durante su crecimiento y secretados al medio) es eficaz para tratar la gastritis crónica.
"El consumo de este alimento probiótico, es decir, la leche fermentada por este microorganismo probiótico, tuvo efecto modulador de la respuesta inmune de ratones y provocó un aumento del espesor de la capa de mucus gástrico", puntualizó Font de Valdez.
Agregó : "Se observó su efecto sobre las citoquinas, un tipo de proteínas producidas por las células del sistema inmunológico que actúan como mensajeros químicos; esto es, disminuyeron las citoquinas pro-inflamatorias y aumentaron las antii-inflamatorias.
Los resultados se correlacionaron con la restauración de la mucosa gástrica luego del tratamiento con la leche fermentada (usando Streptococcus thermophilus CRL 1190 o el exopolisacárido-1190) como lo demostraron los estudios histopatológicos y las observaciones de microscopía electrónica."
La autora principal destacó que el "objetivo es usar probióticos lácticos con propiedades específicas, que no existen actualmente en el mercado. “
Las conclusiones favorables de la investigación significan un aporte para generar nuevos alimentos funcionales.
La ingesta de la leche fermentada con la bacteria láctica CRL 1190 y sus exopolisacáridos por los roedores con gastritis, brindó soluciones comparables a las obtenidas con drogas de uso común en este tipo de patología.
Los síntomas varían de persona a persona, pero los más frecuentes son una sensación ardiente en la boca del estómago que puede llegar hasta el pecho, acidez, náuseas, vómitos, indigestión y pérdida de apetito, entre otros.
Se trata de una inflamación estomacal, específicamente de la mucosa gástrica.. El revestimiento del estómago posee células especiales que producen ácido, enzimas y mucus.
“El ácido y las enzimas descomponen los alimentos para la digestión y, el mucus, protege el revestimiento del estómago del ácido", indicó Font de Valdéz.
Las causas habituales son el consumo de alcohol, la infección por Helicobacter pylori (bacteria que termina ocasionando úlcera) , medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos para el tratamiento de enfermedades crónicas y prevención de enfermedades cardiovasculares, el tabaquismo y el estrés, entre otros factores.
La mayoría de los fármacos más convencionales para mejorar o superar la gastritis es posible que produzcan diarrea, dolor abdominal o reacciones cutáneas, según demostró una investigación efectuada por el doctor Jannis Kontouras de la Universidad de Salónica, en Grecia, y un equipo de colegas- publicada en la revista Hepatogastroenterology.
Fuente Instituto Leloir Argentina