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Los especialistas argumentan que la vacuna contra la gripe deben aplicársela todos los individuos para favorecer su inmunización, especialmente los adultos mayores, embarazadas, niños y enfermos de patologías crónicas con debilidades que perjudican sus defensas. Esta información está siendo difundida por el órgano específico de Estados Unidos, el GEG, el Consejo de Europa y la Organización Mundial de la Salud.
En este aspecto, los estudiosos de la gripe estadounidense (GEG) hacen hincapié en promover la vacuna antigripal en grupos de riesgo: embarazadas, personal sanitario o enfermos crónicos.
En los adultos mayores, el GEG remarcó la necesidad de inmunización gripal en quienes atraviesan inmunodepresión, enfermedades cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas (por ejemplo, la diabetes), entre otras, dado que reúnen un peligro más alto de complicaciones graves derivadas del virus gripal.
Las complicaciones de enfermos crónicos llegan a ser irreversibles sin una vacuna antigripal.
Se observan, entonces, infecciones respiratorias y neumonías graves, más otros perjuicios que conducen a la hospitalización y que en ocasiones acaban en un fallecimiento.
Diferentes estudios dieron cuenta que los individuos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, consiguieron con la inmunización que la patología respiratoria severa y la hospitalización bajara entre un 50-80%.
Asimismo, los pacientes con enfermedad cardiovascular redujeron el riesgo de muerte.
Las evaluaciones efectuadas mostraron que la vacunación contra la gripe en este colectivo es, lamentablemente, muy bajo.
La vacuna aplicada en gente con dificultades respiratorias sólo se extendió al 40%, cifra que se aleja de la que consideran apropiada la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Consejo de Europa –cuya indicación es vacunar al 75% de la población de riesgo-.
Los 50 años marcan un punto de inflexión, esta edad comúnmente origina otras patologías de base, además del estado gripal, ocasionando varias complicaciones, por lo que también es aconsejable la vacunación.
Por otra parte, la gente joven suele desconocer que se halla expuesta a una dolencia crónica por lo que no toma las medidas de protección adecuadas.
La vacuna antigripal tiene que suministrarse a enfermos crónicos, ya que llegan a constituirse en potenciales transmisores del virus sin ni siquiera ser conscientes del contagio.
El 33% de las personas infectadas por el virus gripal no muestra ningún síntoma, pero sí es capaz de infectar a otros durante los cinco o diez días posteriores.
La vacuna contra la gripe es sumamente recomendada para la población en riesgo, es decir con escasas defensas del organismo, al igual que en sujetos que pretenden protegerse del virus con los consabidos peligros por falta de inmunidad.