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La psitacosis es una enfermedad infecciosa zoonótica que se transmite al ser humano por aves, especialmente loros, pericos y peruquitos. El Clamydiophila psitacci es el parásito intracelular que la provoca.
Llega a crear una epidemia, dado que es una enfermedad contagiosa de propagación rápida en un gran número de animales.
Los loros son motivo de atención creciente en cuanto a esta enfermedad, pero no deben ser causa de alarma cuando se adoptan precauciones adecuadas.
No obstante, cualquier loro adquirido debe ser examinado por un veterinario especializado para evitar complicaciones.
La transmisión se da generalmente cuando un animal sano inhala polvo de excrementos o plumas de aves infectadas. El contagio directo se da, igualmente, por contacto directo con las secreciones oculares y respiratorias de un ave infectada.
Las aves estresadas originan más cantidad de gérmenes infectivos y desarrollan un súbito contagio.
La psitacosis reduce las defensas del animal, por lo cual suele presentar simultáneamente otras enfermedades; los síntomas pueden aparecer luego de largo tiempo.
El tratamiento se concreta con la administración oral o inyectable de fármacos por un periodo mínimo de 45 días; asimismo, se utiliza pienso medicado como única fuente de alimento.
La enfermedad no genera inmunidad; el animal es capaz de volver a infectarse y la gente que experimentó un contagio, consecuentemente, sigue siendo portadora del germen.
La psitacosis habitualmente no asume características de gravedad en individuos sanos. Los síntomas se parecen a los de un resfrío.
Pero la enfermedad se agrava y hasta es fatal en los sujetos con defensas bajas: niños, ancianos, embarazadas, receptores de trasplantes y enfermos, especialmente por afecciones inmunosupresoras (SIDA y otras).
En estos últimos casos la sintomatología se asemeja a una gripe persistente, con fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y neumonías atípicas. Ante este cuado es imprescindible la asistencia médica.
La enfermedad se extiende en todo el mundo, las aves son el principal reservorio de C. psittaci.
Aunque lo mismo puede ocurrir con especies mamíferas, como ganado vacuno, cabras, ovejas y gatos, más diversas especies aviarias.
Palomas y pavos son fuentes importantes de contagio por vía aérea en polvo y secreciones fecales.
En tanto, corren riesgo de infección por la excreción de C. psittaci: dueños de mascotas, obreros de mataderos y de granjas de aves de corral, veterinarias y personal de laboratorio.
En las embarazadas se constató enfermedad grave y aborto por la exposición a ovejas infectadas. El período de incubación es de 5 a 14 días; en ocasiones se prolonga.
* las jaulas tienen que estar limpias, con papel humedecido con desinfectante en el piso, de modo de evitar el desecamiento de la materia fecal de las aves (2 cucharadas de lavandina diluidas en un litro de agua);
* no hacinarlas;
* alimentarlas correctamente y ubicarlas en lugares aireados;
* las personas nunca deben permanecer largos periodos en habitaciones cerradas donde haya aves;
La mayoría de los estados exige:
Este parásito es sensible a la mayoría de los desinfectantes y detergentes de uso doméstico: alcohol al 70%; Lysol al 1% y una dilución 1:100 de lejía.
Quienes limpian jaulas y otros sitios donde residen aves deben conocer la posibilidad de infección y no dispersar el contenido de cuanto contrarresta el contagio humano; necesitan pruebas diagnósticas y un tratamiento precoz si suceden síntomas.
Fuente: Policínica Veterinaria Oza, Huelva, Alvaro Franco Plasín