informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Las áreas del cerebro que actúan cuando una persona se enamora fueron causa de un exhaustivo análisis por parte de una profesora de psicología de la Universidad de Syracusa, en EE.UU., Stephanie Ortigue, cuyas conclusiones se publicaron – con la inclusión de variables interesantes- en la revista Journal of Sexual Medicine.
Al menos una docena de regiones del cerebro trabajan en el enamoramiento y coordinadamente, con el fin de liberar moléculas neurotransmisoras (dopamina, oxitocina y adrenalina) que ejercen efecto sobre respuestas cognitivas, tales como las representaciones mentales, las metáforas y la imagen corporal que cada individuo crea en su mente.
Es tan potente el trabajo del cerebro que Ortigue se planteó la siguiente interrogación: ¿enamora el corazón o el cerebro?
Su contestación es la siguiente: "el amor es tan complejo que trabaja en forma general, sobre el cuerpo y el metabolismo".
Agregó: "se dan la velocidad del corazón y hasta sensaciones particulares estomacales, finalmente generadas por el cerebro, cuando se activan algunas áreas del mismo y surgen los estimuladores de cascadas de neurotransmisores”.
La experta advirtió que otras investigaciones previas han encontrado que el sentimiento amoroso modifica otros componentes corporales como, por ejemplo, una molécula responsable de acelerar el crecimiento de los nervios.
Los niveles de esta molécula en sangre son altamente superiores en parejas que constituyeron un vínculo amoroso reciente.
Otras conclusiones de la investigación demostraron diferencias particulares relacionadas con “el tipo de amor".
El incondicional, como entre una madre y un hijo, parece que enciende algunas zonas cerebrales que nada tienen que ver con las neuronales; estas últimas trabajan más y se vinculan específicamente con el amor "de pareja".
La experta, finalmente, remarcó que el hecho de enamorarse "puede generar cerebralmente un sentimiento de euforia comparable al que produce el consumo de cocaína”, al punto que el despertar del amor –dentro del ámbito cerebral-llega a desencadenarse en el cerebro en una quinta parte de segundo”.