informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Para pacientes con depresión, trastornos compulsivos o dolor crónico, se halló que las drogas alucinógenas, como el LSD y la ketamina, brindarían resultados positivos combinándolas con psicoterapia, aunque por un breve periodo.
Así como en las últimas décadas las connotaciones negativas de estas sustancias llevaron a la psiquiatría a dejarlas de lado, ahora científicos consideran que se justifica su uso como potencial clínico y que deberían profundizarse estudios para no limitar su aplicación.
Evaluaciones cerebrales recientes mostraron que los alucinógenos como la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la ketamina y la psilocibina actúan sobre el cerebro, disminuyendo problemas psiquiátricos.
Estas drogas, de acuerdo a los expertos, mejorarían las percepciones de problemas o de grados de dolor, acompañándolas con el trabajo de terapistas conductuales o psicoterapeutas.
Las sustancias "psicodélicas otorgan a los pacientes una nueva perspectiva -particularmente cuando surgen por ejemplo recuerdos reprimidos- y luego es posible trabajar con esa experiencia", dijo Franz Vollenweider, del Hospital de Psiquiatría de la Universidad de Zúrich.
Vollenweider publicó un artículo sobre el tema en la revista Nature Neuroscience.
La información suministrada, asimismo, explica que el rango de efectos de estas drogas depende de cada persona, la circunstancia que atraviesa y la dosis, ocasionando desde sentimientos de éxtasis hasta ansiedad con pérdida de control y pánico.
Vollenweider y su colega Michael Kometer remarcaron en la revista que ya evaluaciones anteriores anunciaron que este tipo sustancias contribuirían al alivio de problemas de orden mental, al influenciar sobre los circuitos cerebrales y sistemas neurotransmisores que se alteran en estados de ansiedad y depresión.
Los expertos recomendaron que los pacientes psiquiátricos reciban bajas dosis de las drogas y por un periodo relativamente corto junto con sesiones de terapia.
"La idea es que se trataría de algo muy limitado, quizá durante unos meses, no algo a largo plazo como sucede con otros tipos de medicaciones", indicó Vollenweider.
Las enfermedades mentales como la depresión están aumentando en todo el mundo y Vollenweider y Kometer destacaron que muchos enfermos no obtienen repuntes o mejorías con los remedios que habitualmente se prescriben, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (Prozac o Paxil).
"Estas son enfermedades graves, debilitantes, que acortan la vida y, dado que los tratamientos disponibles poseen altas tasas de fracaso, las drogas psicodélicas ofrecerían estrategias terapéuticas alternativas que podrían brindar bienestar a los pacientes y reducir la carga económica”, concluyeron.