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Se puso en marcha en EE:UU. una serie de programas de entrega de agujas limpias a consumidores de drogas inyectables, lo cual logró disminuir el riesgo de adquirir la hepatitis C, una enfermedad que justamente responde a un virus que se transporta por contacto con sangre infectada.
Los expertos que lanzaron estos programas tomaron en cuenta seis estudios previos efectuados por el Reino Unido.
El virus de la hepatitis C es más fácil de transmitir que el VIH. Un rastro mínimo de sangre en la aguja de una jeringa es suficiente para infectar a otra persona.
Los profesionales de la salud son los más vulnerables, al igual que quienes se hacen tatuajes en lugares que no cuentan con material seguro.
En Estados Unidos, la mayoría de las 18.000 nuevas infecciones anuales suceden en los consumidores de opiáceos inyectables, como la heroína, y el uso compartido de agujas o jeringas.
La investigación estadounidense, publicada en la revista Addiction, indica que los programas de sustitución de agujas y opiáceos aplicados en el Reino Unido bajaron el peligro de contraer el virus de la hepatitis C, de acuerdo a datos aportados por Matthew Hickman, profesor de salud pública de la Universidad británica de Bristol.
EE.UU. evaluó seis estudios de programas ingleses; el equipo de Hickman confirmó que los consumidores de drogas con mayor cobertura de los programas corrían un riesgo menor del 50% de contraer hepatitis C que el resto.
Entre los consumidores de drogas inyectables que recibieron suficientes agujas limpias para todas las dosis que utilizaban, menos del 4 por ciento obtuvo un resultado positivo para el análisis de hepatitis C en el término de un año, en relación con el 7 por ciento de los adictos que no obtuvieron agujas limpias.
La tasa de nuevas infecciones de hepatitis C fue del 3 por ciento entre los que optaron por un sustituto de opiáceos (en general, metadona oral), frente al 7 por ciento sin el tratamiento.
Los consumidores que estuvieron presentes en ambos programas ( inyectables y metadona oral) arribaron a mejores resultados: únicamente un 2 por ciento de nuevas infecciones.
"La transmisión de la hepatitis C se puede disminuir, en especial cuando se combinan con la terapia de reemplazo de los opiáceos y de las agujas/jeringas, destacó Hickman.
El autor especificó que los resultados ingleses es posible que sean similares en otros países, aunque manifestó que dejar la decisión en las personas adictas dificulta la probabilidad de buenos resultados.
Los casos nuevos de hepatitis C, vienen bajando en su número en Estados Unidos desde 1980, de acuerdo a la información proporcionada por los Centros de Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés). A inicios de los 90, los médicos encontraron cómo detectar el virus en la sangre.
Pero la infección crónica de hepatitis C, según los CDC, sigue siendo un problema grave de salud pública. Entre el 75 y el 85 por ciento de las personas infectadas con hepatitis C se ve perjudicada por una infección crónica, con la factibilidad de producir una enfermedad hepática, como cirrosis y cáncer de hígado.
Asimismo, la hepatitis C es el motivo de un tercio de los trasplantes hepáticos anuales que se concretan en Estados Unidos.
Alarma que 3,2 millones de estadounidenses atraviesa por hepatitis C crónica y que la mitad lo ignora, dado que al principio la enfermedad no produce síntomas.
FUENTE: Addiction