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El feto se familiariza con olores y sabores que se hallan en el líquido amniótico. Sería éste el primer mecanismo mediante el cual la mamá trasmite al feto la inclinación a consumir alcohol –aún cuando ella beba en pequeñas cantidades- y alimentos dañinos como el picante.
Agrado al alcohol y al picante
Un grupo de investigadores argentinos descubrió que la toma de alcohol por parte de la madre provoca que los recién nacidos reconozcan su aroma y respondan con gestos de agrado.
Es una circunstancia que igualmente se repite con las comidas. De ahí que una ingesta de picante en el embarazo, predispondrá al niño desde bebé a comerlo.
· Sistema gustativo y olfativo
Todo consumo atraviesa la barrera placentaria y llega al líquido amniótico porque estimula el sistema gustativo y olfatorio del feto.
Programación perinatal
Las dietas en su totalidad se comunican antes del nacimiento en el marco de la programación perinatal.
Hoy se sabe que el feto es mucho más complejo y activo de lo que se consideraba en el pasado.
Este concepto fue emitido por Juan Carlos Molina, profesor de la Facultad de Psicología de la UNC y por Martín Ferreyra investigador principal del Conicet de Argentina.
El salto tecnológico se hizo con Norman Spear, de la Universidad Estatal de Nueva York, dedicándose por años al examen de ratas recién nacidas de 4 gramos de peso.
Roedores
Fetos de roedores fueron expuestos al alcohol y se evaluó efectivamente el grado de dependencia.
Se inspeccionaron distintas etapas de fetos, considerando la posible contaminación del líquido amniótico con alcohol en dosis que no alterasen la vida fetal ni la lactancia, reveló Paula Abate, profesora adjunta de la Facultad de Psicología en la UNC y en el Conicet.
En consecuencia, se administraron dosis elevadas de alcohol a las progenitoras para detectar la tolerancia a los efectos de la droga.
· Ratas madres
Puntualmente, Abate trabajó con crías de ratas cuyas madres habían consumido alcohol durante el embarazo y encontró que, incluso en periodos muy próximos al nacimiento, la respuesta a ese sabor estaba muy cambiada.
“Lo que le pasa a la mamá tiene un impacto sobre la vida posterior del feto. Una sustancia ajena, el sujeto la transforma en propia.”, añadió.
Autoadministración de alcohol
“Vimos claramente cómo los neonatos cuyas madres habían consumido alcohol, incluso en dosis moderadas, mostraban la necesidad de administrarse alcohol al nacer”, señaló Ricardo Pautassi, profesor adjunto de la Facultad de Psicología de la UNC e investigador adjunto del CONICET.
Así se acabó por descubrir una programación perinatal farmacológica, destacó Molina.
La investigación en humanos
Se codificaron movimientos de bebés recién nacidos mientras se clasificaron dos grupos de mamás: uno que eventualmente había tomado alcohol y otro nada en el transcurso del embarazo.
La becaria Ana Faas en convenio con el equipo de Neonatología de la Maternidad Nacional, arribó a la siguiente conclusión:
- Nacieron de ambos grupos criaturas sin síndrome fetal de alcohol ni problema neurológico; controlados a las 24 horas de ser paridos.
- Fueron colocados en una cuna térmica, en la situación menos invasiva posible, y vistos por una videocámara.
- Hisopos con alcohol
Al presentarles dos hisopos con un poquito de alcohol y otro con limón, las reacciones variaron.
Los bebés de madres con ingesta moderada de alcohol en el embarazo, reconocieron esta sustancia y su reacción en cuanto a su comportamiento difirió significativamente de aquéllos de mamás abstemias.
Todo ello significa un diagnóstico muy temprano de la eventual exposición prenatal al alcohol.
Captación de síndrome de hiperactividad y déficit de atención
El uso moderado de alcohol en las mamás sería fundamental en su captación inmediata en sus hijos recién nacidos para tratar sin dilaciones patologías tales como el síndrome de hiperactividad y déficit atención, que generalmente se detectan recién en edad escolar.
La intervención médica rápida en estos casos contribuiría a mejorar el desempeño de los chicos en el futuro.
Rasgos faciales, síndrome de Down
Además, existen rasgos faciales que indican síndrome de Down que podrían remitir al uso de alcohol por parte de las embarazadas.
Por lo tanto, verificada la enfermedad bien pronto, se obtendrían tratamientos con resultados mucho antes y mejores.
Alcohol cero en embarazo y lactancia, prevención
Los investigadores recomendaron enfáticamente “alcohol cero” en el embarazo y la lactancia.
Es imprescindible la prevención; el alcoholismo no posee un medicamento mágico que lo solucione, remarcaron.