informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Toda pareja en sus relaciones sexuales, al tiempo que anhela un placer compartido, debe respetar invariablemente el deseo y los límites del otro.
Circunscribirse a actos que ambos disfrutan
Conviene ejecutar actos que los dos disfruten.
El hombre, por ejemplo, puede sugerir determinadas prácticas que su mujer rechaza y hasta ella siente repulsión al extremo que se ve incapacitada para concretarlas.
Entonces, la vida sexual puede afectarse si no hay una comunión de voluntades.
Excitación y apetito sexual
En el momento en el que prima mucha excitación sexual hay algunas barreras que son factibles de superar.
Pero basta la actitud de un miembro de la pareja que se muestre imposibilitado de lograr lo que ansía el otro, al extremo de que su negación se convierta en una obstinación que borre su apetito sexual.
Frecuencia de las relaciones sexuales
Un tema conflictivo para muchas parejas que conviven desde hace tiempo consiste en conseguir una frecuencia satisfactoria en los vínculos sexuales.
Existen situaciones determinantes que accionan como obstáculos:
· La pareja no encuentra un ritmo adecuado para los dos.
El deseo sexual depende de:
Importancia de la comunicación
La capacidad comunicativa de los dos es fundamental para salir de periodos conflictivos.
Quien más demanda, en caso de que el otro no tenga un deseo espontáneo, puede hallar una solución mediante la creación de un ambiente propicio en el que cundan expresiones dulces y caricias.
Sin embargo, si pese a los esfuerzos no se adquiere lo esperado, hay que desistir de este comportamiento.
Nunca el coito egoísta
El hombre alcanza un coito egoísta masturbándose ante el cuerpo de su compañera, aunque ella no sienta nada.
En esta circunstancia la relación sexual ya no es un juego de intercambio.
Puede suceder que la mujer tema ante los momentos de comunión erótica y extravíe de a poco su interés carnal, hasta evadir caricias e intercambios de ternura. De aquí en más hay un solo paso para que se rompa la pareja.
El sadismo, es decir, infligir dolor físico o psicológico al otro puede suscitar excitación sexual en algunas personas.
Estas prácticas son exitosas si los dos miembros se complementan al respecto.
Pero sin acuerdo previo, sin consentimiento de una de las partes, acaba siendo una agresión sexual incompatible con el intercambio y satisfacción mutua.