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La causa principal de cáncer de vejiga es el tabaquismo. En Europa, por ejemplo, España es uno de los países con mayor incidencia de esta enfermedad, sumando 15.000 casos por año, tan solo teniendo en cuenta al sexo masculino relacionado con el consumo de tabaco.
Un 20% de personas dejarían de sufrir el cáncer de vejiga en dicho país si de redujera drásticamente el cigarrillo. Este fundamento corresponde al Jefe de Servicio de Urología del MD Anderson Cancer Center de Madrid, el doctor Carlos Núñez, quien consideró –conforme a sus investigaciones- que el porcentaje señalado “bien puede ser similar en el mundo entero”.
Es costumbre asociar al tabaquismo con otros cánceres como de pulmón o de boca, pero los componentes químicos del cigarrillo son motivo de la mayoría de los cánceres de vejiga.
Datos de orden mundial reconocen que el consumo excesivo de tabaco triplica las posibilidades de desarrollar cáncer de vejiga, aún en los ex fumadores pero con menos peligro porque – en estos casos -duplican la probabilidad, si se comparan con la gente que nunca probó el tabaco.
De acuerdo a una entrevista llevada a cabo por Europa Press, que evaluó el perfil de mujeres sin fumar –pero con fumadores en su casa- se obtuvieron los siguientes resultados: el sexo femenino -de 70 a 75 años- se vio perjudicada por convivientes y compañeros de trabajo bajo los efectos del tabaquismo. “El riesgo de cáncer de vejiga se incrementó”, según una sospecha clínica.
La exposición al humo de los cigarrillos ejerce consecuencias más lesivas que lo que las mismas sustancias nocivas producen en la edad adulta, principalmente, por la sensibilidad corporal en las etapas más tempranas.
El cáncer de vejiga es el que en la población tanto masculina como femenina se sitúa en el cuarto lugar, detrás del de colón, pulmón y mama, por lo cual es menos conocido.
Nuñez explicó que "afortunadamente el cáncer de vejiga es factible de control y supone un peligro menor para el paciente a diferencia del de pulmón".
Agregó el especialista que “a la población mundial le cuesta vincular el tabaquismo con el cáncer de vejiga, tal vez porque los médicos no supimos transmitir la importancia”.
La edad media de la aparición de la enfermedad es alrededor de los 60 años, en la mayoría varones, con una media de consumo de cigarrillo de 10 a 20 años.
La incidencia es más alta en hombres (85%) que en mujeres, aunque el aumento de fumadoras propicia la tendencia alcista de la enfermedad, mientras que se espera un estancamiento en los hombres. Pese a ello, "seguramente tardemos unos años en ver los resultados", sostuvo Nuñez.
“Afortunadamente, la inmensa mayoría del diagnóstico son tumores que todavía no invadieron músculo, y con un tratamiento local se llegan a curar sin quitar la vejiga", afirmó el experto. Estos casos forman el 80 por ciento de los diagnósticos.
El principal motivo del cáncer de vejiga es que los componentes químicos del tabaco se depositan a través de la orina en la vejiga, por lo que las paredes de este órgano están en constante contacto con sustancias como nicotina, alquitrán o monóxido de carbono, entre otros aditivos.
El tabaco, junto con la nicotina, reúne muchos derivados del alquitrán, parecidos a las gasolina, que son la aminas, que entran en la sangre a través del pulmón y son eliminadas por el riñón.
"Del riñón pasa a los uréteres y de ahí a la vejiga, donde se acumulan para ser orinados. Ese acumulo es el que determina el riesgo de cáncer", añadió el especialista español.
“Las aminas pueden provocar una inflamación en los órganos y más tendencia a las mutaciones, y, por otra parte, consiguen inactivar o desactivar oncógenes que protegen al organismo de esas mutaciones".
Existe un pequeño porcentaje de cáncer de vejiga en gente muy joven por genética. "Son pacientes que no disponen de la dotación de oncógenes supresores o represores suficientes, por lo cual no logran luchar con la mutación que se da", concluyó Nuñez.