informaciones sobre salud actualizadas en el ámbito argentino e internacional más polìtica vinculada a la salud en la Argentina salud
Se detallan a continuación los comportamientos que hay que llevar adelante, como la ingesta de los alimentos adecuados, de modo de garantizar una digestión apropiada.
· Evitar productos refinados con altos contenidos en azúcares y grasas.
Dado que en el proceso digestivo se utiliza mucha energía, hay que optar por consumir alimentos naturales.
Si se mastica bien la comida, sin apuro, se logra una satisfacción del apetito y la persona genera cerca de 1,7 litros de saliva al día.
Quienes degluten deprisa incorporan más comida de la necesaria y sus digestiones pierden eficacia.
Siempre con la atención puesta en una digestión que no traiga ninguna dificultad, hay que comer alimentos sanos y que gusten, que hagan agua la boca y satisfagan, deteniendo cualquier ansiedad de turno que lleve a comer de más.
El estrés y otras emociones suelen potenciar las hormonas combativas; en consecuencia, el cuerpo se prepara a la acción, olvidándose –quizá momentáneamente- de la importancia del proceso digestivo.
El organismo posee su propio reloj. El estómago segrega jugos gástricos a intervalos regulares, si dispone de alimentos escasos tiende a sufrir acidez.
Se contribuye a una buena digestión haciendo cinco comidas diarias: desayuno, a media mañana, almuerzo, merienda y cena.
Se consigue en la medida en que la persona no ingiere los productos fabricados con mucho azúcares, harinas refinadas y grasas; todos muy difíciles de digerir y además sin una gran número de fitonutrientes que favorecen la salud.
Nunca hay que caer en atracones de alcohol, café y otros excitantes. No sólo perjudican la salud sino que ralentizan la digestión y hacen que el hígado y los riñones trabajen demasiado.
El alcohol y los excitantes producen deshidratación.
Quien pretende una digestión correcta, tiene que evitar el desarrollo de bacterias indeseables y promover las beneficiosas. Esto significa decirle no a alimentos con altos contenidos de azúcares, sal e hidratos de carbono simples, ya que hay que soslayar cualquier cambio que afecte el equilibrio bacteriano del aparato digestivo.
En general, se olvida la incorporación de la fibra, cuando es nutritiva y contribuye al buen funcionamiento intestinal.
Ella aumenta el volumen del bolo fecal, ayuda a su evacuación y previene el estreñimiento.
Otro beneficios de la fibra consisten en que los índices de glucosa en sangre obtienen estabilidad, absorben menos grasa de las comidas y sacian.
La eficiencia de una digestión se alcanza con una mezcla nutricional fácil de absorber y equilibrada, mediante el aporte de vitaminas y minerales, sin obviar la proteína de la soja e isoflavonas de la misma y lecitina.
Fuente. National Digestive Diseases Information Clearinghouse