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En la endometriosis, el tejido que normalmente recubre el útero se expande a otras áreas del cuerpo; en general, en diferentes partes de la pelvis como la pared del útero o los ovarios.
Suele desencadenar un dolor extremo durante la menstruación y es posible que ocasione infertilidad.
Estos síntomas pueden conducir a la depresión, la frustración, y a veces los sentimientos de aislamiento en las mujeres afectadas por el trastorno.
Del cinco al diez por ciento de las mujeres premenopáusicas sufren endometriosis y el consecuente dolor.
Se aconseja el uso de bolsas de agua caliente. También hacer ejercicio y un control de la dieta; no obstante, muchas veces se debe recurrir a la cirugía.
Consumir comida fresca y alimentos no elaborados. Por ejemplo: nueces, frutas, legumbres y hortalizas.
Evitar la cafeína, el azúcar, la sal y el alcohol porque se ha comprobado que incrementan el dolor.
Hay enfoques no agresivos para el control del dolor. Aunque no son plenamente apoyados por la comunidad médica occidental, hay pacientes que se sienten aliviados con la acupuntura, la homeopatía, masajes, yoga, o una combinación de estas prácticas.
Cada vez más se señala al estrés como causante de la endometriosis. Las mujeres que trabajan en empleos especialmente exigentes son propensas a esta afección, por lo que al utilizar métodos que reduzcan el estrés se logra disminuir el dolor.
Es recomendable la terapia de grupo o acudir a un grupo de apoyo; ambas técnicas, asimismo, contribuyen a superar la depresión y el aislamiento, al igual que la situación de infertilidad.
Para equilibrar los niveles hormonales y calmar el dolor se usan con frecuencia las píldoras anticonceptivas y, en casos severos, se suministran medicamentos.
Cuando nada alcanza para tolerar el dolor se realiza una intervención quirúrgica, cuyo éxito depende del grado de endometriosis.
Cada mujer debe experimentar las diferentes opciones hasta encontrar la apropiada para su caso. Pero la única cura definitiva es la histerectomía radical.