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COMER RÁPIDO Y DIABETES: DUPLICA RIESGO
DE CONTRAER ESTA ENFERMEDAD
Quienes acostumbran comer con rapidez corren más de un doble riesgo de sufrir diabetes tipo 2, de acuerdo a un estudio italiano.
Los especialistas estudiaron los elementos que podían influenciar en el desarrollo de la enfermedad, como antecedentes familiares, falta de práctica de ejercicio físico, tabaquismo, entre otras causas, y hallaron un aumento de más de dos veces en el peligro de enfermarse de diabetes tipo 2 debido al hábito de alimentarse muy apresuradamente, sin masticar lo suficiente y deglutiendo de inmediato.
Cómo se obtuvieron los resultados
La Dra. Lina Radzeviciene y su equipo médico compararon 234 diagnósticos nuevos de pacientes con esta modalidad de diabetes con 468 individuos sin la afección.
A todos los voluntarios se les formuló un cuestionario, que permitió calificar la velocidad al comer, al igual que la circunferencia de cintura y caderas, altura y peso.
Conclusiones contundentes
Para adelgazar y no arrastrar efectos contraproducentes contra la salud, como la diabetes, los expertos en nutrición y dietas recomiendan alimentarse concienzudamente, comer lento y pensar en ello.
Comer con premura y sobrepeso
Por otra parte, se acaban de sumar científicos griegos que explican que comer con premura induce al sobrepeso, porque en general de esta forma se incorporan más alimentos.
Cifras de obesidad y sobrepeso en el mundo
Según las estadísticas que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el 2015 habrá 700 millones de adultos obesos y cerca de 2.300 millones con sobrepeso.
Los niños no representan una excepción: en la actualidad hay 22 millones de chicos menores de cinco años que ya son obesos.
Más perjuicios para la salud
Los kilos de más no son una simple cuestión de estética. Afectan la autoestima de las personas y generan un estigma social, pero también incrementan mucho la probabilidad de provocar otras enfermedades además de la diabetes tipo 2: problemas cardiovasculares, artrosis y distintos tipos de cáncer.
La obesidad disminuye marcadamente la calidad y la expectativa de vida.
Los investigadores del Hospital General Laiko de Atenas no desconocían que ciertas hormonas intestinales son liberadas durante las comidas para producir la sensación de saciedad en el cerebro.
El objetivo del estudio que encararon fue averiguar si la velocidad de la alimentación influye en la producción de estas hormonas.
Para ello, convocaron voluntarios que comieron 300 mililitros de helado a distintas velocidades. Posteriormente, midieron siete veces a intervalos de 30 minutos su nivel de glucosa, insulina, lípidos y hormonas intestinales en sangre.
Descubrieron que aquellos que comieron el helado espaciosamente reunían mayores niveles de hormonas intestinales y se sentían más satisfechos.
En consecuencia, se confirmó que comer con un estilo atropellado contribuye a la liberación de estas hormonas; pero la sensación de saciedad tarda en llegar, las personas ingieren más alimentos y engordan.
Lamentablemente, las personas en general comen precipitadamente por las presiones laborales y condiciones de vida insalubres.