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Las ciruelas poseen muy poca grasa y su poder calórico se relaciona con los hidratos de carbono que proporcionan una energía mucho más duradera. Al comerlas antes de las comidas, en lugar de cualquier otro alimento, se evita la ingesta de calorías extras.
Su abundante contenido en potasio y la ausencia de sodio convierten a esta fruta en una buena aliada para planes de adelgazamiento o conservación de peso.
El potasio contribuye a eliminar líquidos corporales, evita el problema de su retención en la menopausia, insuficiencia renal o enfermedades del hígado, al tiempo que estimula al sistema nervioso y la actividad muscular.
La provitamina A, esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas y los huesos se halla en las ciruelas de color oscuro.
En las de ambos colores se encuentra la vitamina E, que interviene en la estabilidad de las células sanguíneas y la fertilidad.
Los dos aportes vitamínicos son antioxidantes y antisépticos.
Frescas, constituyen uno de los mejores remedios para prevenir el estreñimiento, dada su importante riqueza en fibras, especialmente pectina, fructosa y azufre. La gran cantidad de fibras aumenta el volumen en el intestino grueso, promoviendo las contracciones intestinales, con defecación abundante y habitual.
Se aconseja consumirlas de a poco hasta que el intestino se acostumbre. Asimismo, otorga rápidos resultados dejar en reposo tres o cuatro ciruelas durante una noche y beber su jugo a la mañana siguiente.
Tiene el doble de cantidad de potasio que la fresca y casi cinco veces más de fibras, lo que la hace ideal para el estreñimiento o la diverticulitis, bien masticadas o en jugo.
Está comprobado que la ingesta habitual de ciruelas disminuye la tensión, acorta el nerviosismo y mantiene al cuerpo tranquilo y equilibrado.
Refuerza el ánimo, propicia la concentración intelectual y ayuda a evitar la depresión.
Fortalece las defensas y la vitalidad de jóvenes y adultos mayores en cuanto se refiere a las condiciones mentales y físicas.
Su capacidad diurética resulta un interesante aporte para eliminar toxinas, lo cual es necesario en casos de gota y artritis.
Esta fruta es muy beneficiosa para el aparato respiratorio, combate la tos, mejora la expulsión de secreciones acumuladas en los pulmones y la bronquitis.
Facilita la digestión, la protección de las membranas de las células; brinda efecto curativo en enfermedades de riñones, hemorroides, vesícula biliar, exceso de colesterol, congestión de sangre, arteriosclerosis, reumatismo y debilidad en general.
Fuente: Doctora Susana Gutt, nutricionista del Hospital Italiano, Buenos Aires, Argentina,