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El 21% de las chicas mayores de 18 años padecen várices con los síntomas correspondientes: pesadez de piernas, hinchazón, calambres nocturnos y dolor, entre otros.
Este tipo de patología crece a diario como consecuencia del sedentarismo, si bien los factores determinantes son el sexo, la edad, la carga hereditaria y el sobrepeso.
Las mujeres que experimentan insuficiencia venosa y várices se hallan afectadas por razones de índole emocional, estéticas o psicológicas relacionadas con la apariencia.
A los padecimientos mencionados en el primer párrafo se suman cansancio, picazón, sequedad más el peligro de sufrir en las piernas situaciones complicadas, como trombosis (formación de coágulo sanguíneo en las venas de la parte inferior de una pierna y el muslo) o úlceras venosas.
Las várices son dilataciones venosas circunscriptas, permanentes y difusas que se localizan, comúnmente, en los miembros inferiores. Se producen por un trastorno general de las paredes que pierden elasticidad y al dilatarse no vuelven a su calibre anterior.
Los síntomas de esta insuficiencia crónica surgen por los estancamientos locales de la circulación sanguínea, inducidos por la insuficiencia de las válvulas de las venas.
Estos trastornos no permiten el adecuado retorno o circulación de la sangre hacia el corazón y suscitan una acumulación de sangre en pies y tobillos.
El subsiguiente aumento de la presión hidrostática en pequeñas venas y capilares lleva en muchos casos a la formación de un edema, que en forma simultánea provoca la sensación de pesadez y dolor.
Si las venas varicosas y telangiectasias (conocidas como "arañitas", que son venas dilatadas de un color rojizo-azulado) no se tratan, pueden conducir a serias patologías como flebitis (coágulos sanguíneos en las venas), úlceras, sangrado, infección, cambios por estasis (especialmente dermatitis) y deterioro de las venas.
- Evitar cualquier compresión local en músculos y piernas (ajuste de calzado o ropa ).
- Acostumbrarse a tomar duchas calientes en las piernas (máximo de 38°), seguidas de duchas frías, con una alternación de unos minutos de calor y veinte segundos de frío.
- Bajar el exceso de peso con una alimentación que incorpore la ingesta de verduras, frutas, yogur y pan integral y que ataquen el estreñimiento.
- No estar de pie durante mucho tiempo sin moverse, dar paseos cortos y frecuentes.
- Recibir masajes del tobillo a la rodilla con la pierna elevada.
- No permanecer en ambientes con temperaturas e higienizarse en forma diaria únicamente con ducha.
- Sostener elevadas las piernas al mediodía por 30 minutos y dormir con los pies de la cama ligeramente levantados.
- Practicar ejercicio físico, sobre todo natación.
* Vestir medias de descanso para lograr que la hinchazón crónica baje de tamaño.
* No estar por periodos prolongados sentado o de pie. Hay que mover ligeramente las piernas para que la sangre de las venas retorne al corazón.
* Cuidar las heridas que rompen o infeccionan la piel.
* Si es imprescindible, se recurre a la cirugía que extirpe las venas varicosas.